25 de diciembre de 2012

Anywhere - Chapter 17: This night is for us

Antes de que lean, quiero hacer una acaración: al parecer estoy tan volada que olvidé subir algunos capítulos y me los he salteado. OSEA ESTOY LOCA. Este es el caso de los cpaítulos 17, 22 y 23 Pero, como me he dado cuenta - mejor tarde que nunca - los voy a subir. 
Ojo - pestaña y ceja -: esto no tiene nada que ver con los otros 2 capitulos que prometí para mañana. 
Saludos! 
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- ¿Tú también sufres de insomnio? – le preguntó Billie a Becca, mientras se sentaba a su lado.
- Sí.
- ¿Y cómo es que nunca nos hemos encontrado aquí?
- Bueno, siempre me quedaba en mi habitación. Pensé que podría despertarlos si es que salía.
-  Oh
Se quedaron en silencio.
- Joey me contó que solían salir a ver las estrellas. – comentó Becca y Billie sonrió y miró el cielo.
- Si, era de lo mejor. Debería hacerlo de nuevo – él se volvió hacia Becca y dedicó una sonrisa de complicidad.
- ¿Qué? – ella rió. Podría hacerme hacer lo que sea con esa sonrisa, tras lo que ella se retractó mentalmente.
- Tengo un telescopio en el estudio.
Becca sonrió.
- ¿No deberías hacerlo con tu hijo? – el negó y se paró.
- Esta noche es nuestra – dijo, teniéndole la mano para pararla.
Becca le sonrió y la tomó, para luego dirigirse al estudio y, mientras Billie buscaba, Becca se empeñaba en buscar algo para comer y beber mientras tanto.
- ¿Tienes otra cosa que no sean papas fritas y cerveza?
- Mm… hay vodka y whisky también.
Becca negó con la cabeza.
- Me refería a comida de verdad.
- Ah, eso está en el refrigerador de la cocina. Acá solo vas a encontrar alcohol y comida rápida – el hombre dijo aun buscando en el pequeño depósito que había en aquel cuarto -. Creo que hay un poco de pizza.
- Oh, sí. Tomaré eso. ¿Qué quieres para tomar?
- Sácame un par de cervezas.
- Bueno.
- ¿Qué quieres tú?
- Me gustaría algo frío
- Cerveza – le ofreció.
- ¿Soy yo, o amas la cerveza? – le preguntó con una mueca.
Billie negó con la cabeza.
- No nena, amo la música, la cerveza es un complemento. – le dijo con voz seductora. Becca rió.
- ¿Acá graban? – cambió de tema.  
- Cuando las canciones son nuevas. Nadie puede escuchar lo que pasa aquí. Nadie.
- Genial. ¿Entonces nadie escucha lo que estamos hablando ahora?
- Así este pegado a la puerta.
- Wow. Armstrong, no sabía que eras tan reservado. – dijo la adolescente, aumentando el tono de su voz. Ya no necesitaba susurrar todo lo que decía.
- Bueno sí. Podrían pasar tantas cosa aquí sin que alguien se entere… - le guiñó el ojo a la adolescente mientras se le acercaba. Esta enrojeció –. Es una broma.
- Lo sé. Me es inevitable enrojecerme – comentó riendo.
- ¿Vamos afuera? Ya encontré el telescopio. – le sonrió, tras lo que sacó una cámara y la guardó dentro del bolsillo de su pantalón, sin que la adolescente se diese cuenta.
Ni bien salieron del estudio y apagaron todas las luces, Billie tomó la mano de Becca para guiarla hasta el patio, ya que él conocía el recorrido de memoria, a diferencia de ella.
La adolescente se sorprendió al sentir el contacto de su piel contra la de su compañero, puesto que había sentido una especie de corriente entre ambos.
Una corriente que también Billie había sentido.
Sin embargo, no bien llegaron al patio, donde la luz de la luna iluminaba, se soltaron y Becca se sentó en el pasto, mientras Billie armaba el telescopio.
- Joey me dijo que no se podía ver ninguna constelación – comentó Becca rompiendo el silencio que se había formado.
- No necesariamente tiene que ser eso – Billie la miró y le sonrió.  
- ¿A qué te refieres?
- Espera un segundo… - cuadró el telescopio en su lugar y luego movió el lente un par de veces – ya. Mira, Becca.
Esta le hizo caso y se quedó completamente fascinada.
- Es tan… hermoso – dijo mirando tontamente la luna a través del objeto -. Es mil veces mejor que una imagen de Google.
Billie rió.
- Hay veces en que se ven millones de cosas, una vez vi a Júpiter. Pero para hacerlo ahora tendría que sacar una brújula y eso. Es recontra complicado – Becca dejó el telescopio y lo miró - ¿Qué?
- Nada.
- Dime – insistió el hombre abriendo su lata de cerveza.
- Sólo que… no sabía esto de ti.
- ¿ah? – no le había entendido.
- No sabía que te gustan ver las estrellas – explicó la adolescente.
- Bueno sí. Pero créeme, hay muchas cosas que yo no sé de ti – le dijo Billie.
- Bueno sí. Pero créeme, hay muchas cosas que yo no sé de ti – copió la frase Becca.
Billie rió.
- ¿Qué te gustaría saber? – le preguntó.
- Ya hemos tenido esta conversación
- Sí, pero aún sigo queriendo saber cosas de ti.
- Lo mismo digo.
Ambos se sonrieron.
Linda sonrisa. Pensó Billie Joe pero sólo dijo:
- Bien… pregunta.
Becca se hizo la pensativa.
- Bueno… me gustaría saber cuántas novias has tenido.
- Uy, esa es difícil – Billie sonrió.
Sonrisa encantadora. Pensó Becca.
- ¿Tantas hay?
- ¿Verdaderamente? Sí.
Becca negó con la cabeza. ¿Cómo no se le había ocurrido? Era una estrella de rock. Las estrellas siempre tienen muchas relaciones.
- Es increíble que hayas tenido tantas novias y que duraras tanto con Adrienne. ¿Cómo supiste que era ella la indicada?
- Cuando tenía trece, comencé a salir con una chica, que se llamaba Rose, ella tenía dieciséis – Becca se sorprendió -. El punto es que ella quiso… bueno, tú sabes… y yo, como el niño que era, no me negué.
- ¿Qué tiene que ver eso con…?
- Tiene que, cuando lo hice con alguien que si amaba, fue completamente distinto. Con Addie fue especial hasta el primer beso que le di. ¿Comprendes? Todo es completamente distinto.
- Ah – dijo simplemente.  
- ¿Ahora puedo yo hacerte una pregunta?
- Claro.
- Eh… - se calló.
No puedes preguntarle eso, Billie-idiota-Joe, se regañó a sí mismo.
- Eh… ¿qué? – cuestionó Becca.
- Nada.
- Dime Armstrong.
- No, no es nada. – se negó a hablar.
- No seas así.
- Es algo estúpido y, en tal caso, prefiero darte el beneficio de la duda.
Becca blanqueó los ojos.
- No creo que sea algo estúpido – se sinceró.
No creo que sea tan estúpido, se corrigió mentalmente.
- ¿En serio quieres saber? – por favor, por favor di que no. rogó Billie.
- Sí.
Mierda. Maldijo, tras lo que tomó aire, le dio un trago a su cerveza y cerró los ojos.
- ¿Eres virgen? – preguntó rápidamente.
- Oh. No… no esperaba que preguntases… eso – titubeó la mujer. 
- Te lo dije, es algo completamente idiota.
- No – dijo ella simplemente.
¿Ah? ¿A qué te refieres, Becca?
- ¿No qué? ¿No es estúpido o…?
- Lo otro.
¡¿Qué?!
- ¡¿Qué?!
- ¿Por qué te sorprendes tanto? Tengo dieciséis no trece – se lo echó en cara.
- Eso fue bajo. Y no tienes dieciséis, tienes quince.
- Es casi lo mismo – se quedaron en silencio –. ¿Por qué tal reacción?
- No lo sé – Becca alzó una ceja–. En serio no lo sé. Quizás porque nunca trajiste a nadie a la casa.
- Lo sé. Fue algo bastante estúpido. Al menos él hizo bien su parte.
Billie negó con la cabeza.  
- Estás muy equivocada. No tienes idea de qué es el amor.
- Te apoyo.
- Y...
- Y… - ambos de rieron – Sea lo que sea que estés pensando, por favor dímelo – imploró Becca.  
- Estoy pensando en dos cosas. – Billie no dijo nada más, en cambio, abrió la segunda lata de cerveza. Ahora solo le quedaba una. 
- La primera es…
- Addie me contó lo que le dijiste hoy.
- Ah.                           
Ay no. Pensó ella.
- Ella estaba completamente emocionada ¿sabes?
- Ah.
Dios, ¡mátenme! Pensó nuevamente la adolescente.
- ¿Te molesta que lo mencionara? – Billie se dio cuenta de la incomodidad de la morocha.
- Eh… no. no exactamente.
- No entiendo.
- Es que… para mí es difícil decir lo que siento. Así que me resulta raro  habérselo dicho a Addie.
- Ah.
- ¿Cuál era la otra cosa que estabas pensando? – cambió de tema.
- Pensaba en degollar a ese idiota con el que tú…
- Actúas como si fueses mi padre – interrumpió mientras reía.
- Soy lo más cercano de eso – dijo Billie sin pensarlo siquiera.
Becca miró el suelo y su sonrisa se evaporó.
- Sí… lo sé – susurró reprimiendo las ganas de llorar que sentía de pronto.  
- Discúlpame… no debí decir eso. – ¡Dios! Por favor, por favor no llores. Agregó Billie Joe en su mente.
- Lo sé.
- En serio lo siento – se disculpó de nuevo. Sólo dime qué quieres y lo tendrás, Becca, pero no llores. Pensó nuevamente el hombre.  
- No importa.
Se quedaron en silencio.
- ¿Te digo algo? – Becca lo miró con los labios levemente separados. Cómo me gustaría besarla. Pensó Billie y luego reaccionó: ¡¿Qué mierda me sucede?! Y Becca, ignorando lo que Billie pensaba, prosiguió: - No pareces para nada mi padre.
- ¿Físicamente? – Billie le dio otro trago a su cerveza.
- Emocionalmente y mentalmente también.
- ¿Me estás diciendo que no soy cuerdo? – Billie se hizo el ofendido.
- Más bien maduro. En algunas cosas, claro.
- ¿Cómo qué?
- Como que actúas como un chiquillo e dieciséis. Más pareces mi amigo que mi padre.
- ¿Y eso es bueno?
- Claro. Es mejor que un padre trabajador de oficina – ambos rieron.
- Si fueses mi hija en serio, no te parecerías a Addie.
Becca se rió.
- ¿Por qué?                 
- Porque ella detesta que sea “chiquillo de dieciséis” – hizo las comillas pertinentes.
- Bien, entonces soy igual a ti.
Se rieron nuevamente.
- No en serio – dijo Billie –, eres como la hija que me hubiese encantado tener.
Becca sonrió.
- Que bueno no ser la hija no deseada – Billie se sonrió.
- ¿Sabes algo? Igual sigo pensando que somos más amigos que padre-hija – dijo abriendo la tercera lata de cerveza, a pesar de no haber terminado la segunda.
- Pienso lo mismo. Pero… puedes actuar como tal si así lo deseas.
- De acuerdo. ¿Entonces puedo matar al idiota que… bueno, tú sabes?
- No sabes dónde vive – canturreó
- Pero tú puedes decírmelo – canturreó él de vuelta.
- Eres un inmaduro.
- Hay que brindar – ofreció Billie de pronto.
- ¿Por tu inmadurez? – Becca se rió y Billie blanqueó los ojos ante tremenda ocurrencia.
- No, tonta. Por nuestra amistad.
Entonces Billie le dio la lata que había abierto y Becca la recibió.
- Por nuestra amistad…
- … para que nunca se termine.
Y bebieron.

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