- ¡Necesito un voluntario! – exclamé
con un extremadamente-malo acento español, pero igual consiguiendo que el
público enloqueciera. – Necesito alguien
que pueda cantar Longview, ¿Quién se la sabe? – continué en inglés, no
tenía idea que cómo decir eso en español. Siempre fui un desastre con los
idiomas.
Pero el gentío de fans enloqueció nuevamente.
Pero el gentío de fans enloqueció nuevamente.
Estábamos tocando en
un concierto en Sudamérica, a finales de la gira de nuestro reciente disco, 21st. Century Breakdown. Y, fiel a mi estilo,
me concentré en buscar a alguien entre el público que se sepa la canción.
Miré entre el mar de
gente. Había una chica de cabello rizado y ojos enormes color… no sé qué color
es ese. Estaba entre miel y verde... quizás avellana. Ella me miraba sin siquiera gritar o alzar
el brazo.
Qué raro.
Qué raro.
- ¡Hey tú! – La señalé y ella esbozó una
sonrisa completamente encantadora - ¿Te
la sabes? – Ella asintió sin dejar de sonreír – ¿Lo prometes? – Volvió a asentir – Bien, entonces sube.
La chica fue jalada por los hombres
de seguridad y conducida por el estrecho pasillo que dividía el escenario del
público.
Seguramente le estaban dando el
típico discurso de “no te desesperes ¿sí?
anda tranquila”
Me detuve a verla un segundo, ella lucía
más que calmada. Demasiado, la verdad, para estar a punto de subir a un
escenario frente a… ¿cuarenta mil personas?
Me volví hacia Mike y lo miré un
segundo. Él ya sabía que hacer: comenzar a tocar con su bajo la canción.