14 de mayo de 2017

Cómo sé que no vas a venir

A veces quiero un amor tan cliché que me diga "Ábreme, tengo mil cosas por hacer, pero estoy abajo", que no le importe coger un taxi a medianoche para ir a verme como las películas y que me traiga flores porque sí.
Que no me diga cuando se lo pido "Un día que no esté tan ocupado voy"  ni que se moleste o sienta ridícula la forma en la que quiero que me demuestre su amor.
Un amor que no necesite revisar su calendario para ver en qué momento puede estar conmigo y que en algún momento y sin razón aparente haga algo que sabe que me hace feliz. 
Que no me diga "yo espero 8 horas sin hacer nada para estar contigo"  y me crea cuando le diga por qué es que me siento así, sin darme a entender que no es algo merecedor de mis lágrimas. 
Porque si tú no lo sientes así, sé que no vas a hacer nada de lo que te pido. No me vas a traer flores, no vas a aparecer como en las películas, no vas a ignorar tu calendario, no vas a coger un taxi. 
No vas a venir. 

8 de marzo de 2017

I just realize

En estos momentos, tirada en mi cama, conversando por wsp con mi mejor amiga me doy cuenta de algo. Algo de lo que no me daba cuenta hace mucho, pero mucho tiempo. 
Me estoy enamorando. 
Que es lindo que te agarren de la manita y te lleven al cine. 
Que te inviten a comer y no te importe dónde ni cuánto vale el lugar. 
Que sepas que como es un zanahoria* no te va a fallar. 
Es bien bonito sentir estabilidad y recibir un buenos días todas las mañanas sin excepción y que te tengan en cuenta para organizar su dia y que te manden corazoncitos - para más que una salida fugaz, que te digan te quiero y que se preocupen por tu salud. 
Que te llamen a las 4 de la madrugada para que tomes tu medicación y que te digan que tienen miedo de perderte. 
Es lindo darse cuenta que hay alguien ahí, en quien puedes confiar y contar para lo que sea y que tambien puedes compartir más que las sábanas.

17 de agosto de 2016

“¿Es parque Kennedy peligroso a estas horas?”

Hace dos años dejé de escribir. Dos años llenos de amores, desamores y estupideces. Dos años de líos y amistades. Dos años de aventuras y recién hoy me animo a volver a teclear. 
Hoy me animo a tomarme un par de tequilas yo sola, cuando mis amigas ya se han ido. Hoy me animo a llorar como una sonsa en el baño de McDonald’s, aun cuando oigo el caño abierto y murmullos inquietantes. Hoy me animo hasta de llorar en el taxi que me lleva a casa. Y son sólo las 2 de la madrugada. Menos mal, porque nunca pasa nada bueno después de las dos.
He vuelto llorando a casa. Y es increíble, porque recién ahí me han salido las lágrimas. No antes, cuando debían. He llorado, sí. He llorado en tu cara, frente a ti, pero piensas que es por otra cosa que he dicho.
Y tampoco me he atrevido a decirte la verdad.
“¿Es parque Kennedy peligroso a estas horas?” pensaba preguntarte cuando contestaras el teléfono, porque tenía la esperanza de que lo hicieras. Temblando, caminando en el parque. Sola, borracha y con la sed de querer decirte todo lo que me callé. “Quiero un amor como el tuyo”, pensaba decir, “Un amor como del que me hablas. Quiero quedarme boba por alguien así. Quiero un amor tonto, con sonseras, con paseos nocturnos a la playa, sin complicaciones. Un amor que me diga ven y yo vaya, sin que me sienta mal por ir siempre yo. Quiero llegar a ese punto tan enamorado en que incluso otra persona que este enamorado de mí sienta y diga que debo seguir con ese amor.”
Porque yo lo hice contigo, pero no iba a decir eso. No se lo iba a decir. No iba a perder más mi dignidad diciéndoselo. “Oye, me gustas, me encantas, eres todo lo que no me gusta de alguien y, aun así, me encantas”.

23 de diciembre de 2013

Porque decirle a alguien "negra inmunda" en plena calle te hace quedar mal.

Sí, soy negra, y con orgullo. Pero, ¿cuales son las razones para gritarle a alguien "negra inmunda" en plena Av. Universitaria? Yo que sé. 
En un minuto, mi papá - que también es negro - estaba manejando en la avenida conmigo de copiloto. Al segundo, se cruza un auto blanco viejo casi masacrado y nuestro Mazda termina botándole el espejo de la izquierda. 
Con gran osadía, baja el dueño del auto - un tipo de metro cincuenta y rasgos andinos - su, supongo yo, esposa - algo más alta que él y cabello teñido de rubio (porque era recontra obvio) - y sus dos hijos - una chica como de dieciséis y un niño de... digamos nueve.
Yo me quedo dentro del auto observando la escena. 
Discuten. La mujer se mete cien veces entre cada oración, la hija saca cara por su padre que ni sabe qué decir, el niño se queda callado a un lado. Ese crío me cae bien. Parece el más normal de la familia. 
La mujer grita. Mi padre, en el fondo exasperado pero mostrando calma, le pide que por favor se quede en el auto para que el tipo y él puedan resolver el asunto. 
La señora se va. El tipo pide 150 soles por el espejo maltrecho. 
Ni fregando. 
Discuten de nuevo, y al cabo de unos minutos vuelve la mujer. Se baja la hija también. El niño se queda en el auto, felizmente. 
Yo observo la escena detrás de las lunas polarizadas, pero siento demasiado calor. La noche está reventando en calor. Abro la puerta despacio y veo que se asoma la adolescente. Me mira con cara de repudio. No le digo nada. Sigo escuchando la conversación y se vuelve a asomar de nuevo. Me mira y se ríe. No sabía que tengo cara de chiste. Ahora me limito a observarla. Es baja - como de 1.60 - algo subida de peso y de cabello oscuro. De su cara, no puedo decir mucho, el cabello le tapa la mitad. 

13 de diciembre de 2013

Endings.

Hay una verdad universal a la que todos debemos hacer frente, tanto queramos o no: Todo finalmente termina. Y por más que todos hemos esperado con ansias este día, es también sabido que a ninguno de nosotros nos agranda los finales. El final del verano, el último capítulo de un buen libro o la partida de un ser querido. Sin embargo, los finales son inevitables. Llega el otoño, cierras el libro, dices adiós.

26 de noviembre de 2013

Una universitaria más en el mundo.

Estoy feliz y eso que ya pasaron casi tres semanas desde que di mi examen, no llegué a la veneración del cole, bailé sin traje y grité como loca cuando mi papá me mostró el Ipad con los resultados. 
Puesto 12 de facultad y 24 del cómputo general. 
Creo que aún no me lo creo y finalmente estoy convencida que todo esfuerzo tiene su recompensa. 
El quedarme sin vida, estudiar mañana, tarde y noche, andar con libros bajo el brazo y el miedo profundo que tenía al pensar que quizás no pueda alcanzar una vacante, valió la pena. 
Siento que fue ayer, o incluso hace unos segundos, cuando todos mis amigos se abalanzaron sobre mí para felicitarme, porque eran ellos consientes de mi empeño. Y ahora, recién ahora, tengo esperanzas de que sí sea lo mio la arquitectura, aunque mi corazón esté volcado firmemente hacia la literatura. 
Después, dí mi examen para la PUCP. Y no me importó - ni me importa - no haber ingresado. Sinceramente creo que es suficiente con obtener 540 pts, cuando necesitaba 600 para ingresar, pero me reconforta saber que ese puntaje me hubiera servido para ingresar a la facu de letras y artes. Malditos los de arquitectura, que se tienen que rajar el cerebro para obtener una de las 13 vacantes - yo quedé en el puesto 32 -. 
Es como pisar el paraíso. Estoy feliz, con ganas de vida, con ganas de terminar el cole y finalmente ser una universitaria. Ahora, puedo disfrutar de lo poco que me queda del 2013 y mi promoción :3 

26 de septiembre de 2013

Reglas de acentuación y repeticiones que te confunden *WARNING, eso viene en examen de admisión*

Estoy practicando OP (Ortografía y Puntuación) de unas hojas de la academia de una amiga para estar finalmente preparada para mi examen de admisión (al cual estoy comenzando a sentirle un terror horrible), pero me he dado cuenta de que sé poco o nada de las reglas de tildación y, lo que es peor, las opciones me confunden completamente. Hay cuatro opciones. Una está muy mal, la otra parece estar bien, la otra te deja en duda y la otra está entre ser la mejor o estar malísima... entonces no sabes qué marcar. Y me confunde las cien reglas existentes. Que es grave o aguda, diptongo o hiato, que no cumple las reglas - y a mi qué - o que se tilda por su significado. 
Definitivamente me romperé en mates para remediar los errores que haré en OP.