- Billie… ¿quieres decirme que hacemos en tu casa? – preguntó Becca ni bien él se estacionó afuera de su propio hogar.
- Bueno, creo que te podría interesar.
- ¿Interesar qué? – ella estaba bastante confundida.
Billie buscó la forma de que ella misma se diese cuenta.
- Quiero que vayas hasta mi puerta y veas al anuncio que hay ahí. – Billie Joe señaló una hoja que había en la fachada.
Extrañada, Becca bajó del auto y se dirigió hacia donde su amigo le había señalado, para luego leer lo que decía el anuncio. Sin atreverse a hacer otra cosa, regresó al auto.
- Así que necesitas una empleada… - comentó subiéndose nuevamente, mientras el asentía.
- Pensé que… ya sabes, como no querrías recibir mi dinero así como así, quizás quieras ganártelo por ti misma. – dijo él algo tímido, no quería que ella lo tomara a mal, por lo que luego agregó: – no creas que no necesito una empleada, en serio necesito una.
- De acuerdo… ¿Qué debo hacer? – inquirió.
- ¿Para obtener el trabajo? – La morocha asintió – Que convenzas a mi esposa, lo cual no tiene nada dificultoso. Puedo entrar contigo incluso y decir que te encontré afuera leyendo el anuncio, conversamos un rato y quisiste pasar la entrevista…
- ¿Entrevista? – interrumpió Becca casi horrorizada -. ¿Entrevista? – repitió mientras Billie asentía.
- Ajá – afirmó pero al ver su cara de espanto, agregó: – aunque no es tanto así, solo serán unas cuantas preguntas.