25 de febrero de 2013

Anywhere - Chapter 22: Tricks, declarations, Las Vegas and Christmas.


Ya había pasado un buen tiempo. Casi cinco meses desde el cumpleaños de Becca. Ya había pasado el cumpleaños de Tré, también, cuando los chicos de fueron a Las Vegas para celebrarlo. Obviamente Adrienne ni ninguna de las esposas, novias o lo que tuviesen, se enteraron. La única que supo del plan fue Becca.

- ¿Las Vegas? ¡¿Te vas a Las Vegas y no me llevas?! – exclamó Becca ni bien Billie le contó el plan.
- Sí, pero no abras la boca. Adrienne no lo sabe.
- ¿Por qué? ¿No que se cuentan todo?
- Sí, pero… no lo sé. No creo que sea una buena idea. Después de todo, es Las Vegas, baby.
La adolescente se rió dándole otro sorbo a su lata de Coca-Cola.
- ¿Y cuál es tu excusa?

20 de febrero de 2013

Anywhere - Chapter 21: We are going to…



- ¡Feliz cumpleaños! – exclamaron Mike y Tré al unísono ni bien vieron quién les abrió la puerta.
Becca esbozó una enorme sonrisa.
- ¡Gracias! Pasen.
- Wow. Ya los deja pasar como si fuese su casa… - bromeó Billie, pero, al ver que la sonrisa de la cumpleañera se evaporaba, se retractó – Hey, Becca. Era sólo una broma.
Mike abrazó a Becca y le susurró al oído:
- ¡Feliz Cumpleaños, chata! Espero que le guste – le revolvió el cabello y le extendió una caja con un moño celeste.
- No era necesario, Mike – el mencionado negó con la cabeza -. Gracias. Y sé que me gustará, confío en tu buen gusto.
Fue el turno de Tré.
- Bueno… yo no tengo razones para decirte chata – dijo, ya que eran casi del mismo tamaño -. Pero sí puedo desearte ¡Felices dieciséis! – Le dio una pequeña caja – Espero que no sea muy ostentoso.
Becca rió.
- Gracias, Tré. Pero no creo que le gane al regalo de Billie Joe.
Ambos se lanzaron miradas cómplices.
- ¿Qué le diste? – Tré se dirigió a su amigo.
- Un auto.
Becca blanqueó los ojos.

15 de febrero de 2013

Estado:

Terminando de editar el capítulo de Anywhere y teniendo una crisis emocional y de cuestionamiento.

Cosas simples que joden la comunicación y cosas simples que la fortalecen.

Quizás sea raro, pero me gusta la comunicación por cartas. Me encanta. Y aún más si es a puño y letra. 
Anticuado, lo que quieran. Me gusta. 
Y me encanta salir a tomar algo con alguien y charlar cien mil horas. 
Y me encantan esas tarjetitas con dedicatorias que ponen el los regalos de cumpleaños. 
Y me encanta guardar los papelitos con conversaciones estúpidas que uno hace en clase con el compañero de al lado. 
Hay muchas que me encantan. Muchas cosas simples que me encantan. 
Pero, aun así, hay otras cosas simples que joden las cosas que me encantan. 
Como las redes sociales.
Madre mía. Ahora nadie puede vivir sin eso. Y lo admito, yo también soy parte de eso, pero no estoy feliz ni mucho menos orgullosa de eso. 
Y los celulares. 
Tampoco nadie puede vivir sin ello. Mensaje por aquí, mensaje por allá. 
Lo peor... los celulares con wifi. 
Genial. En el celular puedes acceder al internet y hablar por whatapp o facebook o mensaje o twitter o meterte a instagram o a picasa o cualquierotracosa. 
Recién me pongo a pensarlo, y me doy cuenta de que, en vez de hacer la tecnología nos conectemos, nos aleja más. 
¿Y donde quedan las cosas simples que - al menos a mí - me alegraban el día? 
Seguramente empolvándose, junto a los álbumes de la abuela. 

3 de febrero de 2013

Sueños, oposiciones y ballet.

Quiero ser.

Nunca mi padre me había negado algo. Siempre me había apoyado en todo. 
Y ahora... digo que quiero bailar ballet y simplemente me dice: "Ah"
¿Qué rayos? 
¿Acaso no puede mostrar más interés? Por mí... por mis sentimientos.
Yo bailé ballet desde los siete hasta los once. Y lo dejé por idiota. Pero... ¿acaso no puedo retomarlo?
Tengo dieciséis y probablemente sea tarde para hacerme bailarina profesional... pero nunca es tarde para hacer lo que quieres. Quiero bailar. Eso me gusta. No quiero ser otra cosa.
Realmente no quiero. No seré lo bastante feliz si no lo hago. Seré feliz... momentáneamente. Entonces la música me invadirá y me sentiré incompleta. Como lo hago ahora. 
Pero entonces sólo obtengo un simple "Ah"
Tengo dieciséis, pero soy muy, muy sentimental. Es decir, no soy de las que dicen lo que sienten, si no que lloro con facilidad. Soy... frágil. Sí, frágil. Muy frágil.
Y mi propio padre me lastima diciendo un monosílabo.
Pero no quedó ahí. Me pidió explicaciones. Me preguntó porqué. ¿Cómo que porqué?

Porque quiero.

Esa fue mi grandiosa respuesta. Que, más allá de su simpleza, fue completamente sincera. Pero me preguntó otra vez. 

¿Por qué?

¡Dios mío! ¿Tan difícil es entender los sueños de alguien? 

Porque quiero.

Me frunció el ceño... y me preguntó lo mismo otra vez. ¿Por qué? 
¡Dios mío! 
Sentí que mi corazón se encogía lentamente y que me hacía cada vez más pequeña ante su mirada. Nunca solía sentirme así. 
Soy fuerte. Soy fuerte, me repetía para retener las repentinas ganas de llorar que sentía. 

Porque realmente quiero

Le contesté. 
Y se quedó callado. 
¡Al fin! 
Si me hubiese preguntado una vez más... probablemente me habría puesto a llorar. No sé cómo lo soporté. Pero gracias a dios que lo hice, porque no quería llorar en público. 
Y hasta ahora él no ha vuelto a tocar el tema. 
Me he dado cuenta cuan horrible es ese sentimiento. 
¿Tan difícil es apoyar a tu propio hijo? Porque... hasta donde sé, bailar no es un crimen. 
Pero lo haré. Con o sin su ayuda. Si su apoyo. Por más que me duela. Y espero que cuando me vea bailar se dé cuenta que

Realmente quiero.





1 de febrero de 2013

Dolores y confusiones.

No sabía que teclear tanto en la computadora ocasionaba dolor de muñeca. Sí, exactamente eso. Estaba escribiendo el próximo capítulo de Anywhere cuando, de pronto, me comenzó un dolor de muñeca bastante feo, que aún no se me quita. 
¡Bendita suerte la mía! 
Resulta que ahora tengo la muñeca vendada y el dolor se está expandiendo por todo mi brazo.
¡Bendita suerte la mía!
Y todo por querer pasar algo que quizás nadie lee. 
Esto es deprimente.
Me encantaría poder saber si alguien lee lo que escribo, porque no soy de las que escribe al aire. Tampoco lo hago para que me halaguen. No, no soy yo así. Pero, a pesar de todo, me gusta saber si les gusta, o en su defecto, saber si es una mierda absoluta. 
Sería feo que me dijesen lo segundo, porque paso mucho tiempo pensando y escribiendo lo que subo, pero supongo que prefiero la verdad a tener la duda si es que hay alguien ahí. Justo ahí. 
No es una imposición. Mucho menos una amenaza. Es... simplemente un deseo. 
Y si hay, alguien que lee esto. Sí, tú. Por favor, por favor comenta. Sea positiva o negativamente. Eso me quitará las confusiones... y quizás haga, que padecer dolor de muñeca tenga un fin.