12 de noviembre de 2012

Anywhere - Chapter 13: Time of truth

Becca abrió un ojo con bastante dificultad. Comenzó a sentir un dolor terrible en la cabeza.
Mierda, pensó.
Con aún más dificultad, miró a su alrededor sin siquiera moverse. No tenía la menor idea de dónde estaba.
Intentó levantarse, pero sintió algo encima de su cuerpo que se lo impedía. Miró por debajo de las sábanas blancas y divisó un brazo tatuado rodeándole el cuerpo.
Empalideció. 
Medio millón de cosas se le atravesaron en la mente en ese instante intentando explicar el hecho de que estuviera en la cama con un hombre. 
Ninguna de ellas le gustaba. 
Lentamente, salió de la cama y suspiró al verse vestida. 
Bueno, una hipótesis menos, pensó la adolecente. 
Caminó hasta el baño y se encerró ahí haciendo el menor ruido posible. Hizo sus necesidades y se lavó la cara como diez veces. 
Seguía viéndose fatal. 
Salió del cuarto y se encontró con su acompañante sentado en la cama, con la sábana enroscada alrededor se su cuerpo. 
Este la miró por dos segundos y luego dijo con voz pastosa: 
- ¿Qué pasó?
- No lo sé – contestó con sinceridad la adolescente, sintiéndose algo incómoda con la situación – ¿Dónde estamos? – preguntó en cambio. 
El hombre se frotó los ojos y miró alrededor. 
- En el cuarto de invitados. 
Aún estaban en la casa de Mike. 
- ¿Y Mike? 
- En su habitación, supongo. 
- ¿Tré? 
- No lo sé. 
Él se paró de la cama y se quitó la sábana de encima. Becca fijó su vista en la pared de inmediato, enrojecida. 
- ¿Qué sucede? – cuestionó el hombre, frunciendo el ceño. 
- Billie… - comenzó la adolescente sin voltear siquiera – estás… en bóxers. 
Billie rió levemente. 
- ¿Te molesta? – cuestionó con mirada pícara. Becca ni siquiera lo miró. 
Debo admitir que te quedan bastante bien pensó Becca. Negó inmediatamente. Oh, mierda. Cállate, Rebeca. Se regañó a sí misma. 
- Es… extraño – dijo en cambio. 
Billie rió. 
- De acuerdo señorita, discúlpeme. Me iré a cambiar. – dijo tomado su ropa y metiéndose en el baño. 
La adolescente asintió y salió de la habitación, encontrándose con un largo pasillo. 
Sentía que ya lo había visto antes. 

- Es aquí, ¿quieres que te espere hasta que salgas? 
Becca lo pensó. 
- Me gustaría. 
- Aquí estaré entonces. 

Era el pasadizo del baño. 
Hizo un poco de memoria y abrió una de las puertas. Efectivamente, era el baño.
Cerró la puerta nuevamente y caminó hasta el lugar desde donde había ido con Tré en la madrugada. 
Sintió un dolor de nuevo en la cabeza. Quizás había una aspirina en el botiquín del baño. 
Se giró y entró en el pequeño cuarto. La cerró tras sí. La adolescente, ligeramente confundida, miró a su alrededor en busca de un botiquín o algo parecido donde pudiese encontrar una pastilla. 
La puerta se abrió de golpe. 
- Si buscas una aspirina, acá no hay – dijo una voz tras ella, como si le hubiese leído la mente. 
- Hola Mike – saludó la adolescente, algo sobresaltada -. ¿Cómo sabias que buscaba aspirinas? 
- Porque anoche tomaste como loca y bueno, estas con una cara fatal. – ella asintió, entendiendo. 
- Si, lo sé. ¿Cómo despertaste tú? 
- Igual o peor que tú – Becca frunció el ceño. No se veía tan mal -, lo cual fue hace unas horas – explicó. 
- Todo tiene sentido entonces. Por cierto, ¿qué hora es? 
- Casi la una. 
Becca abrió los ojos desmesuradamente. 
Los cerró ni bien sintió una punzada en la cabeza. 
- Te daré una aspirina. Ven, acompáñame – dijo el mayor cuando vio su expresión. 
Fueron en silencio hasta la cocina. 
- Ten – le tendió una pequeña pastilla y un vaso con agua -. ¿O prefieres café? 
- Está bien así – mintió. La verdad prefería café. 
- Ella ama el café – aseguró otra voz, que recién entraba la cocina. Era Billie Joe con el cabello mojado. Becca se sonrojó levemente –. Buenos días. – saludó. 
- Bueno días – contestaron Mike y Becca al unísono -. Aunque por la hora, serían “buenas tardes” – agregó el rubio, mientras Becca se concentraba en su vaso con agua. 
- ¿Ah? ¿Qué hora es? – preguntó Billie, mientras se preparaba un café. 
- Como la una. 
- ¡¿Que qué?! – Por poco a Billie se le cae la taza - ¡¿La una?! – exclamó nuevamente. Mike asintió. - ¡Oh, mierda! 
Dejó la taza a un lado y corrió hasta el estudio, olvidándose completamente de su dolor de cabeza. Bajó las escaleras y encontró todo revuelto, como si hubiese habido una enorme fiesta ahí. 
Una enorme fiesta de cuatro personas. 
Revolvió todo hasta encontrar su teléfono celular. Lo prendió. Mierda. Muchas llamadas de Addie, unos cuantos mensajes de texto y un correo de voz. 
Decidió escuchar el mensaje. 
- ¿Billie Joe? ¡Mierda, Billie! ¿Dónde estás? ¿No que estabas en el supermercado con Becca? ¿Acaso ni siquiera puedes llamarme? ¡No es nada el otro maldito mundo! ¡Eres una mierda de persona!, ahora… 
Cortó el mensaje. No quería escuchar más, ya sabía que Adrienne estaba enojadísima. 
Salió del estudio y se dirigió a la cocina, donde ahora estaba también Tré. Mike le lanzó una mirada de dime-que-sucede. 
- Addie ha estado llamándome como loca – explicó. Becca quitó la mirada de su taza para ver a Billie Joe -. ¿Café? 
La adolescente asintió. 
- ¿Le has devuelto la llamada? – preguntó el baterista. Billie no entendió – A Addie. ¿Le devolviste la llamada? 
- No. Será para que me aviente a la mierda otra vez. 
- ¿Ya lo hizo? – intervino Becca. 
- Por mensaje de voz. Aunque la comprendo, ella pensó que íbamos al supermercado. 
- Pensé que sabía – fue el turno de Mike –. Dios, Billie Joe. A veces realmente eres un idiota. 
- Gracias, Mike. A veces realmente eres una dulzura. 
Becca y Tré rieron. 
- ¿Sabes? Pensé que ibas a correr al auto y conducir como loco hasta la casa. – dijo Becca. – Luego tendría yo que ver como llegaba hasta ahí. Ya me había asustado. 
Mike negó con la cabeza. 
- En realidad, es al revés. Cuando Addie está enojada con Billie, él trata de llegar lo más lento posible, como si pudiese evitar lo inevitable. 
- Hay, Mike, a veces me ayudas mucho – ironizó -. Addie va a asesinarme. – suspiró cansinamente, para luego morder una tostada.

Billie estacionó frente a su casa. 
- Creo… creo que debería entrar yo primero – le dijo a la adolescente, sin siquiera bajar del auto. 
- No – replicó Becca en voz baja -. Yo también debo disculparme con ella. 
- Va a estar enojadísima. 
- Por eso mismo – Billie frunció el ceño -. No es justo que se vaya contra ti cuando yo también tengo parte de culpa. 
- Yo debería cuidar de ti. Ella confía en que lo hago -. La miró fijamente. 
- No soy una bebe. 
- Pero vives en mi casa. 
- Eso no tiene nada que ver. Te agradezco inmensamente que me des un lugar donde vivir, pero esto también es mi culpa. 
- Becca… 
- Escúchame, Billie Joe – Interrumpió – no me llevaste contra mi voluntad. 
- Becca. Entiende. Por favor. – La miró, con sus ojos llenos de súplica –. Entraré, calmaré a Addie y luego irás tú ¿sí? – Rogó nuevamente –. Por favor. 
Becca no pudo resistirse. 
- De acuerdo. 
Billie no pudo evitar sonreír. Miró su puerta y su sonrisa se evaporó. 
Hora de la verdad.


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Hipermegaarchicortísimo. 
Disculpas si alguien ha estado esperando por esto - cosa que realmente dudo - pero si hay alguien, en serio DISCULPAS :c 
Prometo que el siguiente capítulo lo postearé mas que pronto. 
Gracias si estás leyendo esto, eres lo mejor. 

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