2 de diciembre de 2012

Anywhere - Chapter 14: And aren't empty apologies.

Billie caminó hasta la puerta de su casa. Hace mucho que no estaba en ese tipo de situaciones, últimamente había sido un buen esposo. Eso había sido hasta que… hasta que Becca llegó. 
Negó inmediatamente. No podía echarle la culpa a la morocha que yacía en el asiento del copiloto de su auto. 
No era en nada su culpa. 
Volteó a ver su auto y la adolescente estaba mirando sus nudillos y mordiendo su labio de una forma muy sexy. 
¡Mierda, Armstrong, concéntrate! Pensó. Obviamente está nerviosa. ¡No puedes quedarte pensando en lo sexy que se ve cuando se muerde el labio! Se regañó. 
Negó nuevamente con la cabeza y rebuscó en su bolsillo, volteando para introducir la llave en la cerradura. Recordó la vez en que Addie le había abierto la puerta cuando se quedó a dormir en casa de Becca. Su esposa aún tenía la idea de que había está componiendo. 
Suspiró y giró la llave. 
Entró… y no encontró a nadie. 
Bueno, por la hora, Joey y Jacob estaban aún en el colegio, así que Addie debía estar sola en la casa. 
Eso no era nada bueno ya que, si hubiesen estado quizá no le gritaría ni mucho menos, hasta quizás no le diría nada. 
El caso era que ellos estaban en la escuela y no tenía salvación. 
Caminó hasta la sala y, nuevamente, la encontró vacía. Caminó por el comedor, luego por la sala de juegos. Nada.
¿Dónde podría estar Addie? 
Habían dos posibilidades: el cuarto… y la cocina. 
Se dirigió al segundo. 
- Habla – masculló Addie ni bien entró. 
- Discúlpame, yo… 
- Habla – insistió con los brazos como jarras. 
- Estuve donde Mike. 
- Eso ya lo sé. Llamé hace bastante – cambió su expresión rápidamente: de una de enojo, a una de tristeza. - ¿Por qué? 
Oh no, Addie. Por favor, por favor no llores. Imploró Billie mentalmente, una de las cosas que más odiaba era hacer llorar a Addie. 
- ¿Acaso ya no me quieres? – preguntó en un susurro la mujer. 
- ¡¿Qué?! No. No. Addie, no pienses eso. Yo… yo lo siento, de verdad. Nunca quise que pensaras eso. Discúlpame. 
- Yo… yo pensé que… pensé que estabas con alguien más.
- ¡¿Qué?! No. No – repitió nuevamente -. Nunca haría eso, lo sabes. 
- ¿Entonces por qué no me avisas? ¡El plan, hasta donde sé, era que ibas al supermercado! – Recordó un detalle y su expresión volvió a cambiarse - ¿Dónde está Becca? 
Mierda. Enojada, otra vez. 
- En el auto. 
- ¿Por qué? 
Mierda. No debía decirle porqué. Addie, ella está en el auto porque temía que viese tu reacción. Sólo quería protegerla de tu enojo. 
Definitivamente no podía decirle eso. Eso sólo aumentaría su enojo. 
- Porque… debemos arreglar esto los dos. 
- ¡Oh! ¿Así? ¡Vete a la mierda Billie Joe! – le gritó completamente furiosa y salió de la cocina. 
¡¿Qué?! 
- Addie… - Billie la siguió hasta el inicio de la escalera y la tomó del brazo. 
Esta se zafó. 
- Basta, Billie Joe. ¡Estoy cansada! – le dijo con los ojos llorosos de rabia -. Te vas de pronto y si siquiera me llamas, ¿ahora soy yo la que tiene que mantener la maldita compostura, Billie? ¡No es justo! – su voz se calló de pronto -. ¿Sabes que es lo peor? – Estuvieron en silencio durante unos segundos –. Es que ni siquiera puedo enojarme verdaderamente contigo. Porque me mentalizo para terminar con todo esto, pero no puedo, te veo y me olvido. – paró nuevamente -. Te veo y tengo miedo. 
- ¡¿Miedo?! ¿Me tienes miedo, Addie? Yo no… 
- No, no te tengo miedo – lo interrumpió y a Billie le volvió el alma al cuerpo al decirle esas cuatro simples palabras – Tengo miedo de perderte. 
Billie la abrazó fuertemente. 
- Hay Addie, no tienes idea de lo que dices. No vas a perderme, Addie. Tú me tienes, en cuerpo y alma. Por favor discúlpame. En serio lo siento. Y no son disculpas vacías. Te amo Addie, más de lo que crees. 
No mentía. 


Y mientras esto ocurría dentro de la casa, Becca seguía mordiéndose el labio impacientemente dentro del auto. 
Billie le había prometido enviarle un mensaje de texto cuando la tormenta, o sea Addie, ya se hubiese calmado. Pero aun no le llegaba nada. 
¿Por qué Billie no le enviaba el mensaje? ¿Acaso estaba peleado con Addie? o… o quizás estaban… reconciliándose.
Negó con la cabeza. No quería imaginarse cosas que no debía. 
Mierda, Billie Joe. Pensó la adolescente. Ni siquiera puedo salir porque está lloviendo. 
Y era verdad, estaba lloviendo y ni siquiera tenía un paraguas a la mano. Quizás estaba en la maletera, pero para sacarlo iba a tener que salir del auto, y por ende, mojarse. 
Además, Billie se había llevado las llaves así que si se le cerraba la puerta al ir por el paraguas estaría sola como perro mojado bajo la lluvia. 
Y no quería entrar a la casa y encontrarse con algo desagradable. 
Mierda. 
¿Qué hago? Se preguntó, y no se le ocurrió nada. Mejor espero un ratito más, sólo un ratito. No va a demorarse mucho, intentó convencerse. Sólo unos minutos más. 
Se acomodó en su asiento e intentó encender la radio. No prendió. Ay, Becca. ¡Qué tonta eres! ¿Cómo rayos va a prender si las llaves se las llevó Billie?, regañó su falta de sentido común. 
Tomó su celular y escribió un mensaje. 

*Dios santo, Billie Joe, estoy a punto de…* 

No, no podía comenzar así. Borró lo escrito y comenzó de nuevo: 

*no es justo que…* 

No, tampoco era la forma. Borró nuevamente. 

* Ya sé que estas calmando a Addie pero sabes que…* 

¿… No puedo llegar y verte teniendo sexo con tu esposa? Definitivamente no iba a poner eso. 

*No es tu obligación cuando…* 

… Soy yo también culpable, pensó. Tampoco iba a poner eso. Conocía suficientemente bien a Billie como para saber que se opondría a su afirmación. 

*Llámame en cuanto termines con Addie, soy sola como un perro en el auto* 

Eso fue lo más decente que puedo escribir, así que pulsó al botón de “enviar”. Y esperó. Esperó que Billie le contestara. 
Y pasó mucho rato sin que lo haga. 
Bueno, Becca, tampoco va a contestarte mientras tiene sexo de reconciliación. Era verdad, pasaría bastante rato más hasta que Billie recordara su existencia. 


- ¿Addie…? – la llamó Billie mientras la estrechaba en sus brazos. 
- ¿Uhm? – Adrienne tenía tono de sueño. 
- Te amo. 
Ella sonrió. 
- No más que yo. 
Billie sonrió. 
- Eso está difícil. 
Ambos sonrieron, tras lo que se quedaron en silencio. 
- Te he extrañado. – susurró la mujer, mientras se apegaba aún más de lo que ya estaban, a su esposo. 
- Solo estuve fuera una noche – le recordó Billie Joe. 
- Lo sé. Pero tenía planes. Y hace días que ni siquiera me mirabas – Addie hizo un mohín de disgusto. 
- ¿Así? – aquella confesión había agarrado desprevenido a Billie. 
- ¿No te diste cuenta? 
- La verdad, no. Quizás… estuve más concentrado con otras cosas. – se encogió de hombros, restándole importancia. 
- ¿Cómo qué? 
¿A dónde quieres llegar, Addie?, se cuestionó el hombre mentalmente. 
- El disco ¿en qué más? – contestó con tono de obviedad. 
- En Becca. 
¿Ah? 
- ¿Becca? ¿Qué tiene que ver ella en todo esto? – ahora sí que estaba confundido. 
- Tiene que, si no estás hablando de ella, estás con ella – oh, resulta que tiene… ¿Celos? ¿De una adolescente? ¡Oh vamos, Addie! 
- Addie… eso no es verdad 
La mujer le lanzó una mirada significativa. 
- Claro que es verdad. Te interesa demasiado. 
- Quizás porque es ahora como mi hija – obvió. 
Adrienne blanqueó los ojos. 
- A Jake o Joey no los tratas así, no los acompañas a todos lados ni te preocupas por todo lo que hacen. ¡Y ella ni siquiera es tu hija biológica! 
- Por eso mismo, ella confía en mí. Confía en que puedo ayudarla. Cuando junte suficiente dinero, se irá. 
Billie sintió una punzada en el estómago al pronunciar la última palabra. 
- Quizás confía demasiado – la mujer usó un tono acusador. 
Billie suspiró. 
- Addie, no entiendo cuál es tu punto, pero si crees que ella es más importante que Jake o Joey, estás muy equivocada. 
- ¿Es ella más importante que yo? 
Billie fácilmente podía decir “no”. Abrir la boca y soltar ese monosílabo. Pero, por una razón desconocida, no le salía. ¿Acaso Becca era más importante que Addie? 
No, no, no. Addie es mi esposa y Becca mi amiga. Es algo completamente diferente. 
¿Y si, por cosas del destino, tuviera que escoger a una de ellas? 
La imagen de una adolescente morocha se infiltró en su mente. 
Ay, mierda. 
- Tú… tú eres mi esposa – titubeó al decir. 
Adrienne estaba frunciendo el ceño. 
- Eso no me dice nada. 
- Addie… - Billie rió lentamente, más por nervios que sentía que por cualquier otra cosa - ¿Estás celosa de una adolescente de quince años que podría muy fácilmente ser mi hija? - Ella frunció la boca – No hay forma coherente en que la ame a ella y no a ti. 
Porque sería completamente incoherente de mi parte enamorarme de ella, se dijo Billie. Pero, a pesar de todo, parece que me importa más ella que tú, Addie.


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MIL DISCULPAS por no subir pronto, para remate entro esta semana a exámenes, asi que veré si me hago un tiempecito para postear. 
GRACIAS si algun loco/a está leyendo esto. GRACIAS
Y PORFAVOR dejar un comentario para saber quiénes/cuantos leen.
DISCULPEN por la demora, fue sin intención. 
Bueno, me voy a dormir (esto fue publicado a las 12:12 am pero no cuenta como mañana porque aun no estoy durmiendo)
Cuidense y no olviden de dejar coments! c: 

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