30 de abril de 2013

Anywhere - Chapter 24: She´s gone but she isn’t angry.

Becca se mudó dos semanas después, a pesar que dijo que se iría en una. Billie no se sintió derecho de siquiera replicarle algo cuando le dijo que se iba, porque las cosas se quedaron ásperas después del descubrimiento de Rebeca.

- Entonces te mudas… - dijo Billie, sacando el tema después del silencio que se hizo al ella contarle su plan.
- Sí.
- ¿Vas a necesitar ayuda con el equipaje? – se ofreció.
- No, voy a contratar a alguien.
- ¡Oh vamos, Rebeca! Yo puedo hacerlo.
Pero Becca no escuchó nada además que su nombre, porque le llamó la atención que Billie lo dijese.
- Jamás me llamas “Rebeca” – declaró con el ceño fruncido.
- No me di cuenta, Becca. – se encogió de hombros.
- ¿Por qué lo hiciste?
- Se me salió.
La adolescente frunció el ceño aún más.
- No te creo – se cruzó de brazos -. Dime, ¿por qué lo hiciste?
- No lo sé.
- Dime.
- No tengo idea.
- ¡Oh, vamos Billie Joe, dime!  
- ¡Porque resulta que es un nombre hermoso! – explotó.
Entonces Becca se congeló, Billie bajó la mirada y la incomodidad que se sentía en el ambiente era más tangible que un cubo de hielo.
Entonces ella suspiró, él la miró y sonrió cuando ella dijo:
- Bien, puedes ayudarme si quieres.

Entonces Billie la ayudó, pero aquel fue el viaje más incómodo que ambos habían tenido.
Becca fue en la parte de atrás, con el pretexto de vigilar las cajas por si se movían, pero en realidad fue para no ver el rostro de Billie Joe mientras conducía. Cosa que él agradeció, porque estaba cien por ciento seguro de que no hubiese podido soportar tenerla a unos centímetros y saber que no iba a tener más noches para encontrarse con ella en el patio de la casa.
Pero así llegaron hasta el edificio.
Bajaron del auto las pocas pertenencias de Becca y subieron una por una al ascensor, ambos entraron y Becca presión el botón que decía 10.  
Y de nuevo fue un viaje incómodo. Cara a cara. En un ascensor, y Billie con intensas ganas de hablar con ella.
- Becky, no quiero que estés enojada conmigo.
Ella lo miró seria, pero con un destello de tristeza en los ojos.
- Aún no es hora de hablar de eso – dijo simplemente.
Entonces se detuvo el ascensor, sonó el pitido que anuncia la llegada, y bajaron hacia el departamento, donde Billie se demoró a propósito más tiempo del que necesitaba desempacando con el propósito de ver Becca durante más tiempo.
Pero ella ya se había dado cuenta, entonces de la nada se sentó en el piso y lo miró significativamente hasta que él entendió y se sentó a su lado también. Fue recién en ese instante en que Becca decidió abrir la boca.
- ¿Por qué le dijiste a Adrienne que esa canción era para ella?
- Interrogatorio, eh – ella lo miró con ganas de que responda su pregunta -. No se lo dije, ella lo supuso y no supe como contradecirla.
- ¿Por qué mi nombre estaba al lado del título?
- ¿No es obvio? – ella negó -. Porque esa canción en primer momento te describía a ti.
Becca frunció el ceño.
- ¿Y por qué?
- Porque la escribí justo después del día en que fuimos a comprarte el vestido y porque estuviste rondando en mi mente durante el resto de la tarde – dijo él y Becca no supo qué más decir, simplemente se calló -. ¿Por qué te alarmaste tanto?
- Yo… no lo sé. Sólo me pareció tan extraño que… que me entró curiosidad de saber. Debiste decirle la verdad a Adrienne.
- Sí… no es tan grave. Bueno, en realidad, si lo es, pero se le pasará. Como dice, no hay mal que dure cien años.
Becca sonrió levemente.
- ¿Se le pasará como se me acaba de pasar a mí?
Billie negó con la cabeza.
- No, tú eres tú, Becky. Ella es Adrienne.
- ¿Y? De todas formas, no creo que le dure mucho -. Billie volvió a negar con la cabeza.
- Ya le está durando bastante.
- Bueno… sí.
Se quedaron en silencio.
- Entonces… ¿ya no estas enojada?
- No, nunca lo estuve en realidad. Estaba confundida. A veces me confundes, Armstrong.
- ¿En qué forma?
- En muchas formas. A veces me es difícil seguirte la corriente.
- No lo veo así – dijo el músico con sinceridad. A decir verdad, la confesión de la adolescente lo había dejado atónito.
- Eso es porque tú eres tú, tú no eres yo, ni yo soy tú.
Billie se rió.
- Juegas con las palabras de forma chistosa.
- ¿A sí?
- Sí
- No lo veo así – dijo ella esta vez.
- Porque… por lo que tú dijiste.
Y entonces ambos se rieron.

Y así fue como todo volvió a la normalidad… entre Becca y Billie Joe. Pero las cosas entre Addie y el cantante no estaban nada bien.
A decir verdad, cuando Billie llegó a la casa, Adrienne decidió que era momento de hacerle saber que ella tenía conciencia de su mentira. Y él, fiel a su estilo y para no meter a Becca en el asunto, se hizo el recién enterado.
- Es increíble que me mintieras – siguió Adrienne después que él admitiera su error -. ¿Acaso podías simplemente decirme que no era para mí?
Billie suspiró.
- ¿Tanto escándalo por una canción que ni dura 4 minutos?
- No es eso, es el hecho que ella te importa más que yo – dijo con bastante determinación.
Determinación que le cayó como un balde de agua fría a Billie.
- Q… ¿Que te hace creer eso?
- Que le dedicas canciones, que le escribes hermoso y a mí ya no me haces eso – enumeró, triste y enojada a la vez. Billie sabía que hablaba la verdad, pero igual se hizo el desentendido.
- ¿De qué hablas?
- Que cuando nos conocimos, me dijiste que solo le escribías a las chicas que amaste o que amabas y resulta que a mí ya no me escribes, sino a ella.
Billie suspiró. Él tenía claro que le escribía porque la estimaba, no porque la amaba.
- Eso es ridículo, la gente cambia mucho, no soy el mismo de hace tantos años. Ahora puedo dedicarle las canciones a quien sea.
- Pero no es así, no puedes dedicarle una canción con tanto amor.
¿Amor? ¿Dónde amor?
- No es con amor.
- Pues así parece.
- Es con cariño, de amigos.
- Oh sí, porque los amigos se escriben canciones que hablan cuan maravillosa es la chica – dijo incrédula. Muy incrédula.
- Addie, no te pongas en ese plan –. Rogó casi. La verdad, no podía creer que Adrienne le haga una “escenita” por la culpa de una adolescente.   
- No me pongo en ningún plan, solo acepta que la quieres, más que a mí.
A Billie se le cayó la mandíbula, completamente desconcertado con lo que acababa de oír.
- No voy a aceptar algo que no es verdad – se cruzó de brazos, y volvió a su posición normal ni bien recordó a Becca haciendo lo mismo.
- Si lo es, pero no quieres decirme. Anda, Billie Joe, acéptalo, que me haces más daño si sigues mintiéndome, ¿acaso no te das cuenta que más dolor me provocas al mentirme que diciéndome la verdad? 
Pero ni con ello Billie confesó.


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