-
Entonces te mudas… - dijo Billie, sacando el tema después del silencio que se
hizo al ella contarle su plan.
-
Sí.
-
¿Vas a necesitar ayuda con el equipaje? – se ofreció.
-
No, voy a contratar a alguien.
-
¡Oh vamos, Rebeca! Yo puedo hacerlo.
Pero
Becca no escuchó nada además que su nombre, porque le llamó la atención que
Billie lo dijese.
-
Jamás me llamas “Rebeca” – declaró con el ceño fruncido.
-
No me di cuenta, Becca. – se encogió de hombros.
-
¿Por qué lo hiciste?
-
Se me salió.
La
adolescente frunció el ceño aún más.
-
No lo sé.
-
Dime.
-
No tengo idea.
- ¡Oh, vamos Billie Joe, dime!
-
¡Porque resulta que es un nombre hermoso! – explotó.
Entonces
Becca se congeló, Billie bajó la mirada y la incomodidad que se sentía en el
ambiente era más tangible que un cubo de hielo.
Entonces
ella suspiró, él la miró y sonrió cuando ella dijo:
-
Bien, puedes ayudarme si quieres.
Entonces Billie la ayudó, pero aquel fue
el viaje más incómodo que ambos habían tenido.
Becca fue en la parte de atrás, con el
pretexto de vigilar las cajas por si se movían, pero en realidad fue para no
ver el rostro de Billie Joe mientras conducía. Cosa que él agradeció, porque estaba
cien por ciento seguro de que no hubiese podido soportar tenerla a unos
centímetros y saber que no iba a tener más noches para encontrarse con ella en
el patio de la casa.
Pero así llegaron hasta el edificio.
Bajaron del auto las pocas pertenencias
de Becca y subieron una por una al ascensor, ambos entraron y Becca presión el
botón que decía 10.
Y de nuevo fue un viaje incómodo. Cara a
cara. En un ascensor, y Billie con intensas ganas de hablar con ella.
- Becky, no quiero que estés enojada
conmigo.
Ella lo miró seria, pero con un destello
de tristeza en los ojos.
- Aún no es hora de hablar de eso – dijo
simplemente.
Entonces se detuvo el ascensor, sonó el
pitido que anuncia la llegada, y bajaron hacia el departamento, donde Billie se
demoró a propósito más tiempo del que necesitaba desempacando con el propósito
de ver Becca durante más tiempo.
Pero ella ya se había dado cuenta,
entonces de la nada se sentó en el piso y lo miró significativamente hasta que
él entendió y se sentó a su lado también. Fue recién en ese instante en que Becca
decidió abrir la boca.
- ¿Por qué le dijiste a Adrienne que esa
canción era para ella?
- Interrogatorio, eh – ella lo miró con
ganas de que responda su pregunta -. No se lo dije, ella lo supuso y no supe
como contradecirla.
- ¿Por qué mi nombre estaba al lado del
título?
- ¿No es obvio? – ella negó -. Porque
esa canción en primer momento te describía a ti.
Becca frunció el ceño.
- ¿Y por qué?
- Porque la escribí justo después del
día en que fuimos a comprarte el vestido y porque estuviste rondando en mi
mente durante el resto de la tarde – dijo él y Becca no supo qué más decir,
simplemente se calló -. ¿Por qué te alarmaste tanto?
- Yo… no lo sé. Sólo me pareció tan
extraño que… que me entró curiosidad de saber. Debiste decirle la verdad a
Adrienne.
- Sí… no es tan grave. Bueno, en
realidad, si lo es, pero se le pasará. Como dice, no hay mal que dure cien
años.
Becca sonrió levemente.
- ¿Se le pasará como se me acaba de
pasar a mí?
Billie negó con la cabeza.
- No, tú eres tú, Becky. Ella es
Adrienne.
- ¿Y? De todas formas, no creo que le
dure mucho -. Billie volvió a negar con la cabeza.
- Ya le está durando bastante.
- Bueno… sí.
Se quedaron en silencio.
- Entonces… ¿ya no estas enojada?
- No, nunca lo estuve en realidad. Estaba
confundida. A veces me confundes, Armstrong.
- ¿En qué forma?
- En muchas formas. A veces me es difícil
seguirte la corriente.
- No lo veo así – dijo el músico con
sinceridad. A decir verdad, la confesión de la adolescente lo había dejado
atónito.
- Eso es porque tú eres tú, tú no eres
yo, ni yo soy tú.
Billie se rió.
- Juegas con las palabras de forma
chistosa.
- ¿A sí?
- Sí
- No lo veo así – dijo ella esta vez.
- Porque… por lo que tú dijiste.
Y entonces ambos se rieron.
Y así fue como todo volvió a la
normalidad… entre Becca y Billie Joe. Pero las cosas entre Addie y el cantante
no estaban nada bien.
A decir verdad, cuando Billie llegó a la
casa, Adrienne decidió que era momento de hacerle saber que ella tenía conciencia
de su mentira. Y él, fiel a su estilo y para no meter a Becca en el asunto, se
hizo el recién enterado.
- Es increíble que me mintieras – siguió
Adrienne después que él admitiera su error -. ¿Acaso podías simplemente decirme
que no era para mí?
Billie suspiró.
- ¿Tanto escándalo por una canción que
ni dura 4 minutos?
- No es eso, es el hecho que ella te
importa más que yo – dijo con bastante determinación.
Determinación que le cayó como un balde
de agua fría a Billie.
- Q… ¿Que te hace creer eso?
- Que le dedicas canciones, que le
escribes hermoso y a mí ya no me haces eso – enumeró, triste y enojada a la
vez. Billie sabía que hablaba la verdad, pero igual se hizo el desentendido.
- ¿De qué hablas?
- Que cuando nos conocimos, me dijiste
que solo le escribías a las chicas que amaste o que amabas y resulta que a mí
ya no me escribes, sino a ella.
Billie suspiró. Él tenía claro que le escribía
porque la estimaba, no porque la amaba.
- Eso es ridículo, la gente cambia mucho,
no soy el mismo de hace tantos años. Ahora puedo dedicarle las canciones a
quien sea.
- Pero no es así, no puedes dedicarle
una canción con tanto amor.
¿Amor?
¿Dónde amor?
- No es con amor.
- Pues así parece.
- Es con cariño, de amigos.
- Oh sí, porque los amigos se escriben
canciones que hablan cuan maravillosa es la chica – dijo incrédula. Muy incrédula.
- Addie, no te pongas en ese plan –. Rogó
casi. La verdad, no podía creer que Adrienne le haga una “escenita” por la
culpa de una adolescente.
- No me pongo en ningún plan, solo
acepta que la quieres, más que a mí.
A Billie se le cayó la mandíbula,
completamente desconcertado con lo que acababa de oír.
- No voy a aceptar algo que no es verdad
– se cruzó de brazos, y volvió a su posición normal ni bien recordó a Becca haciendo
lo mismo.
- Si lo es, pero no quieres decirme.
Anda, Billie Joe, acéptalo, que me haces más daño si sigues mintiéndome, ¿acaso
no te das cuenta que más dolor me provocas al mentirme que diciéndome la
verdad?
Pero ni con ello Billie confesó.
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