5 de julio de 2013

Anywhere - Chapter 27: We have to talk

Era de tarde, Becca estaba recién saliendo de la ducha y Billie, estaba a punto de salir a tomar un café con Mike. Aún tenía una par de cosas que hablar con él y de paso preguntarle por el “ya sabes qué” del mensaje de texto en el celular de Becca. Pero, como siempre, estaba tarde y debía apurarse.
Fue entonces que sonó el teléfono.
- ¡Billie! – Gritó Becca desde el baño - ¿puedes contestar?
- Lo siento Becca, pero si es Mike me matará por seguir aquí.
Entonces Becca se enrolló en la toalla y gritó de vuelta entes de salir:
- ¡Vete a la cocina!
- ¡¿Qué?!
- ¡Que te vayas a la cocina!
Y ni bien pasaron unos segundos, Becca asumió que Billie ya se había ido a la cocina y corrió hasta el teléfono para contestar.
Pero ya había perdido la llamada.
Casi al segundo, cuando estuvo a punto de girar sobre sus talones y volverse al baño, comenzó a sonar nuevamente.
Al principio, no reconoció a quien estaba el otro lado de la línea pero, atando cabos después de unos segundos, supo de quien se trataba.
- Adrienne – dijo bastante sorprendida. No había hablado con ella desde dos días antes de lo sucedido con Billie, y solamente había sido para hacerles saber que todo estaba bien en la casa y, de paso, dejarle un encargo para Joey. Y, a decir verdad, le había agarrado un cierto resentimiento a Adrienne desde lo que le hizo a Billie -. ¿Cómo conseguiste el número?
- Pues… llamé a Mike y me contó que Billie está aquí, ¿eso es verdad no? Pues bueno, me dijo que no tenía el número, pero al hablar con Tré me lo dio. ¿Está Billie ahí ahora?
Becca se demoró en contestar. Probablemente porque Becca no sabía si Billie querría hablar con su casi ex esposa. Quizás si… pero eso era tan probable como que no quisiera hablar con ella.
Por otra parte, no quería darle el gusto de dejarle hablar con él después de lo sucedido… pero, después de todo, ella no debía meterse en asuntos que no eran suyos.
- Sí, sí está – dijo finalmente Becca en tono cortante.
Adrienne lo notó.
- Hey, Becca, yo sé que tú no eres así. Hemos vivido juntas y te conozco. Cometí un error, lo sé; sé que debes estar al tanto también, pero quiero que solamente no me desprecies.
- Adrienne… no es conmigo con quien debes hablar, lo sabes. Ya te lo paso.
Becca dejó el teléfono descolgado y fue a buscar a Billie a la cocina. No le importó estar en toalla, ni media empapada, sólo le dijo:
- Es para ti -. No dijo nada más, ni siquiera le contestó cuando él le preguntó quién lo estaba llamando y se dirigió directamente hacia la cocina, a pesar de saber que el escuchar no estaba bien.
- ¿Hola? – dijo Billie ni bien alcanzó el teléfono.
- Billie.
- ¿Adrienne? – él estaba mucho más que sorprendido, era como si el mismísimo Batman se hubiese aparecido delante suyo.
- Sí, soy yo.
- Ah, hola.
- Hola.
Se hizo un pequeño silencio incómodo. Bastante incómodo.
- ¿Cómo estás? – preguntó ella intentando crear un ambiente menos tenso, pero sin resultado.
- Eh… bien, supongo.
- Billie… - decidió ir al grano – tenemos que hablar.
Él suspiró porque, internamente, estaba seguro de que ella iba a decirle eso.
- Adrienne… yo no sé… no estoy seguro – explicó con sinceridad, realmente no sabía cómo podría afrontar esa situación.
- Joey y Jake preguntan por ti. Deberías al menos venir uno de estos días.
- Bien, iré a verlos.
- ¿Podremos hablar después? – insistió Adrienne.
Billie lo consideró, y a sabiendas de que no tenía otra opción, aceptó.
- De acuerdo. Hablaremos.
- Bien. Gracias.
Coordinaron un rato más sobre cuando y donde de su encuentro, para después pasar a despedirse.
- Adiós – dijo Billie con sequedad, y cortó sin esperar respuesta por parte de su aún esposa.
Pero, debido a la impresión que le había causado las circunstancias, se quedó parado al lado del teléfono, para luego caminar hasta el mueble y con gran dificultad, sentarse.
- Becca…
Ella estaba esperando el momento justo para acercarse, tenía curiosidad de saber qué había sucedido.
- ¿Uhm?
- ¿Cómo consiguió el número?
- ¿Quién? – se hizo la desentendida.
El hombre blanqueó los ojos.
- Oh, vamos. Bien que sabes que es Addie.
- Ah… no lo sé. Me dijo que Tré se lo había dado porque Mike se negó. Al parecer él también le agarró bronca a Adrienne.
- ¿También? – dijo confuso.
- Eh, no nada. Olvídalo. ¿Por qué no llamas a Tré?
- Sí… tienes razón.
Billie tomo al instante su celular y marcó su número sin siquiera buscarlo en la lista de contactos. Timbró una, dos, tres y hasta cuatro veces antes de que se escuchara la voz del baterista tras la línea.
- Billie.
- ¿Por qué le diste el número? – fue al grano, tan directamente que su amigo no entendió a qué se refería.
- ¿Ah?
- ¿Por qué le diste el número de Becca a Adrienne?
- Oh, eso. Bueno, te explicaré. Ella me llamó e insistió tanto, pero tanto, que acabé dándoselo. Lo siento, no sabía que te iba a enojar tanto.
- ¿Enojarme? No me enoja – dijo, aunque por su tono de voz, era obvio de que estaba enojado.
- ¿Ah no? – dijo el baterista, incrédulo, mientras que Billie se alejaba inconscientemente de Becca para meterse en su habitación y dejarla con la duda sobre la conversación.
- Bueno, un poco quizás. Pero ese no es el punto. El punto es que ella quiere… ya sabes, hablar.
Tré silbó.
- Sabes que eso iba a pasar tarde o temprano.
- Verdaderamente preferiría tarde. Mientras más tarde mejor.
- De eso no hay forma. Billie, recuerda que eres adulto y padre, ¿acaso no quieres ver a tus hijos?
Billie suspiró. Tré tenía razón.
- Sí, sí quiero. Pero aun así, no puedo hablar con Adrienne.
- ¿Por qué?
- ¡¿Cómo que porque?! ¡Esa es la pregunta más tonta que te he oído decir jamás, Frank!
Tré suspiró.
- Billie, te conozco desde hace cien mil años. Créeme que sé que ya la has perdonado, lo sé y podría asegurar que es así. Es más, podría incluso revelar mi clave de mi cuenta bancaria por Twitter si no fuera así.
- Tré… yo… estoy… confundo.
- ¿Cómo confundido? – preguntó el baterista ya dudando.
- Confundido de la forma en que tú te confundes cuando tengo una nueva canción en la mente y te susurro cosas sin sentido para que las escribas, mientras yo escribo otras más.
- ¿Tan confundido? – exclamó Tré.
- Súper confundido. Créeme que estuvieras así si te hubiese pasado a ti.
- Bueno, de eso no tengo la certeza y espero jamás pasar por eso, pero quiero probar con otro punto.  Dime, ¿Cómo se llama?
- ¿Quién? – preguntó Billie confundido.
- ¿Como que quien? La chica que te gusta.
- Oh, vamos, Tré. Tu mismo lo has dicho, soy un adulto y padre, no tengo tiempo para esas cosas. Tengo una banda, tengo una casa provisional y mi esposa acaba de… engañarme – dijo lo último con dificultad ya que aún le faltaba asimilar – no tengo tiempo para andar enamorándome.
- Ajám… sí, lindo discurso, pero, ¿cómo se llama?
- ¡Oh vamos, Tré, no seas así!
- Anda, ¿Cómo se llama? Te conozco, sé que estás pensando en alguien más.
- Tú mismo lo has dicho, ya perdone a Adrienne.
- Pero no en ella en quien estás pensando justo ahora.
 Y era verdad. No estaba pensando en ella. Y, en realidad, había pensado tanto en ella todo ese tiempo como había dado vueltas con el engaño de Adrienne.
- Tré… - comenzó a decir Billie, ya sin poder negarlo – lo admitiré, he estado pensando en alguien, pero con mucha y verdadera dificultad podré asegurar que me he enamorado.
- Bien… ¿cómo se llama? – dijo Tré despacio.
- No le lo puedo decir.
- ¿Cómo es ella? – intentó sacar información.
- Es linda, inteligente, confiable y chistosa. Creo que es perfecta.
- Oh, mierda. Estas cagado.
- Sí, creo que sí. Pero conste que no estoy enamorado. Sólo me gusta ella, es todo.
- ¿Puedes decirme al menos la primera letra de su nombre?
- R.
Tré suspiró aliviado.
- ¿Por qué ese suspiro? – quiso saber Billie.
- Porque… bueno, pensé por un segundo que era… nada, no importa – dijo Tré, sin querer admitir que había pensado que era Becca de quien ambos estaban hablando.
- ¿Entonces? – preguntó Billie medio confundido.
- No, nada. Sólo… no te metas en problemas… y habla con Adrienne. Probablemente sea algo bueno.
- Lo sé, lo sé. Es raro. Sé que estoy confundido, o sea, no se sí ella de verdad me gusta.
- Es normal y, en tal caso, anda a hablar con Addie. Quizás te quiera decir algo importante.
- Si estás insinuando que quiere volver, lo dudo Tré. Más seguro quiere otra cosa – dijo Billie negando con la cabeza
- Yo no insinué nada, pero eso ya depende de ti, yo solo puedo recomendarte que vayas.
Se despidieron y mandaron saludos por mera inercia, pero en realidad ambos se quedaron pensando en lo que pasaría en tal conversación.
Más Tré que Billie, ya que Becca entró en la habitación ya cambiada, no sin antes tocar, para preguntar si es que todo ya estaba bien.
Billie comenzó a contarle sobre la conversación con Adrienne, pero aun siendo Becca su confidente, no le contó todo sobre la conversación con Tré. Exactamente, la parte del casi gusto de Billie.
- ¿Cuándo se van a encontrar? – preguntó Becca después de Billie terminó de contarle.
- Mañana, en Starbucks.
- Oh – dijo solamente la adolescente.
- ¿Qué pasa?
- Nada.
- ¿Estás enfadada porque iré?
- ¿¡Qué!? ¡Por supuesto que no! ¡¿Cómo me podría enojar por eso?! – exclamó Becca, mintiendo un poco.
- No lo sé… luces enojada.
- No, no lo estoy – mintió. De verdad si estaba algo enojada -. Sólo me está doliendo la cabeza – eso no era mentira. De verdad le dolía.
- ¿Estás bien? ¿Duele mucho? – dijo un Billie más que preocupado.
- Sólo un poco. No es nada grave. Ya se me pasará – lo calmó.
- Lo siento. No debí decir eso.
- Ya, no te disculpes. Todo está bien.



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