Era de tarde, Becca estaba recién
saliendo de la ducha y Billie, estaba a punto de salir a tomar un café con
Mike. Aún tenía una par de cosas que hablar con él y de paso preguntarle por el
“ya sabes qué” del mensaje de texto en el celular de Becca. Pero, como siempre,
estaba tarde y debía apurarse.
Fue entonces que sonó el teléfono.
- ¡Billie! – Gritó Becca desde el baño -
¿puedes contestar?
- Lo siento Becca, pero si es Mike me
matará por seguir aquí.
Entonces Becca se enrolló en la toalla y
gritó de vuelta entes de salir:
- ¡Vete a la cocina!
- ¡¿Qué?!
- ¡Que te vayas a la cocina!
Y ni bien pasaron unos segundos, Becca
asumió que Billie ya se había ido a la cocina y corrió hasta el teléfono para
contestar.
Pero ya había perdido la llamada.
Casi al segundo, cuando estuvo a punto
de girar sobre sus talones y volverse al baño, comenzó a sonar nuevamente.
Al principio, no reconoció a quien
estaba el otro lado de la línea pero, atando cabos después de unos segundos,
supo de quien se trataba.
- Adrienne – dijo bastante sorprendida.
No había hablado con ella desde dos días antes de lo sucedido con Billie, y
solamente había sido para hacerles saber que todo estaba bien en la casa y, de
paso, dejarle un encargo para Joey. Y, a decir verdad, le había agarrado un
cierto resentimiento a Adrienne desde lo que le hizo a Billie -. ¿Cómo
conseguiste el número?
- Pues… llamé a Mike y me contó que
Billie está aquí, ¿eso es verdad no? Pues bueno, me dijo que no tenía el
número, pero al hablar con Tré me lo dio. ¿Está Billie ahí ahora?
Becca se demoró en contestar.
Probablemente porque Becca no sabía si Billie querría hablar con su casi ex
esposa. Quizás si… pero eso era tan probable como que no quisiera hablar con
ella.
Por otra parte, no quería darle el gusto
de dejarle hablar con él después de lo sucedido… pero, después de todo, ella no
debía meterse en asuntos que no eran suyos.
- Sí, sí está – dijo finalmente Becca en
tono cortante.
Adrienne lo notó.
- Hey, Becca, yo sé que tú no eres así.
Hemos vivido juntas y te conozco. Cometí un error, lo sé; sé que debes estar al
tanto también, pero quiero que solamente no me desprecies.
- Adrienne… no es conmigo con quien
debes hablar, lo sabes. Ya te lo paso.
Becca dejó el teléfono descolgado y fue
a buscar a Billie a la cocina. No le importó estar en toalla, ni media
empapada, sólo le dijo:
- Es para ti -. No dijo nada más, ni
siquiera le contestó cuando él le preguntó quién lo estaba llamando y se
dirigió directamente hacia la cocina, a pesar de saber que el escuchar no
estaba bien.
- ¿Hola? – dijo Billie ni bien alcanzó
el teléfono.
- Billie.
- ¿Adrienne? – él estaba mucho más que
sorprendido, era como si el mismísimo Batman se hubiese aparecido delante suyo.
- Sí, soy yo.
- Ah, hola.
- Hola.
Se hizo un pequeño silencio incómodo.
Bastante incómodo.
- ¿Cómo estás? –
preguntó ella intentando crear un ambiente menos tenso, pero sin resultado.
- Eh… bien,
supongo.
- Billie… -
decidió ir al grano – tenemos que hablar.
Él suspiró
porque, internamente, estaba seguro de que ella iba a decirle eso.
- Adrienne… yo
no sé… no estoy seguro – explicó con sinceridad, realmente no sabía cómo podría
afrontar esa situación.
- Joey y Jake
preguntan por ti. Deberías al menos venir uno de estos días.
- Bien, iré a
verlos.
- ¿Podremos
hablar después? – insistió Adrienne.
Billie lo
consideró, y a sabiendas de que no tenía otra opción, aceptó.
- De acuerdo.
Hablaremos.
- Bien. Gracias.
Coordinaron un
rato más sobre cuando y donde de su encuentro, para después pasar a despedirse.
- Adiós – dijo Billie
con sequedad, y cortó sin esperar respuesta por parte de su aún esposa.
Pero, debido a
la impresión que le había causado las circunstancias, se quedó parado al lado
del teléfono, para luego caminar hasta el mueble y con gran dificultad,
sentarse.
- Becca…
Ella estaba
esperando el momento justo para acercarse, tenía curiosidad de saber qué había
sucedido.
- ¿Uhm?
- ¿Cómo
consiguió el número?
- ¿Quién? – se hizo la desentendida.
El hombre blanqueó los ojos.
- Oh, vamos. Bien que sabes que es
Addie.
- Ah… no lo sé. Me dijo que Tré se lo
había dado porque Mike se negó. Al parecer él también le agarró bronca a
Adrienne.
- ¿También? – dijo confuso.
- Eh, no nada. Olvídalo. ¿Por qué no
llamas a Tré?
- Sí… tienes razón.
Billie tomo al instante su celular y
marcó su número sin siquiera buscarlo en la lista de contactos. Timbró una,
dos, tres y hasta cuatro veces antes de que se escuchara la voz del baterista
tras la línea.
- Billie.
- ¿Por qué le diste el número? – fue al
grano, tan directamente que su amigo no entendió a qué se refería.
- ¿Ah?
- ¿Por qué le diste el número de Becca a
Adrienne?
- Oh, eso. Bueno, te explicaré. Ella me
llamó e insistió tanto, pero tanto, que acabé dándoselo. Lo siento, no sabía
que te iba a enojar tanto.
- ¿Enojarme? No me enoja – dijo, aunque
por su tono de voz, era obvio de que estaba enojado.
- ¿Ah no? – dijo el baterista,
incrédulo, mientras que Billie se alejaba inconscientemente de Becca para
meterse en su habitación y dejarla con la duda sobre la conversación.
- Bueno, un poco quizás. Pero ese no es
el punto. El punto es que ella quiere… ya sabes, hablar.
Tré silbó.
- Sabes que eso iba a pasar tarde o
temprano.
- Verdaderamente preferiría tarde.
Mientras más tarde mejor.
- De eso no hay forma. Billie, recuerda
que eres adulto y padre, ¿acaso no quieres ver a tus hijos?
Billie suspiró. Tré tenía razón.
- Sí, sí quiero. Pero aun así, no puedo
hablar con Adrienne.
- ¿Por qué?
- ¡¿Cómo que porque?! ¡Esa es la
pregunta más tonta que te he oído decir jamás, Frank!
Tré suspiró.
- Billie, te conozco desde hace cien mil
años. Créeme que sé que ya la has perdonado, lo sé y podría asegurar que es
así. Es más, podría incluso revelar mi clave de mi cuenta bancaria por Twitter si no fuera así.
- Tré… yo… estoy… confundo.
- ¿Cómo confundido? – preguntó el
baterista ya dudando.
- Confundido de la forma en que tú te
confundes cuando tengo una nueva canción en la mente y te susurro cosas sin
sentido para que las escribas, mientras yo escribo otras más.
- ¿Tan confundido? – exclamó Tré.
- Súper confundido. Créeme que estuvieras
así si te hubiese pasado a ti.
- Bueno, de eso no tengo la certeza y
espero jamás pasar por eso, pero quiero probar con otro punto. Dime, ¿Cómo se llama?
- ¿Quién? – preguntó Billie confundido.
- ¿Como que quien? La chica que te
gusta.
- Oh, vamos, Tré. Tu mismo lo has dicho,
soy un adulto y padre, no tengo tiempo para esas cosas. Tengo una banda, tengo
una casa provisional y mi esposa acaba de… engañarme – dijo lo último con
dificultad ya que aún le faltaba asimilar – no tengo tiempo para andar
enamorándome.
- Ajám… sí, lindo discurso, pero, ¿cómo
se llama?
- ¡Oh vamos, Tré, no seas así!
- Anda, ¿Cómo se llama? Te conozco, sé
que estás pensando en alguien más.
- Tú mismo lo has dicho, ya perdone a Adrienne.
- Pero no en ella en quien estás
pensando justo ahora.
Y
era verdad. No estaba pensando en ella. Y, en realidad, había pensado tanto en
ella todo ese tiempo como había dado vueltas con el engaño de Adrienne.
- Tré… - comenzó a decir Billie, ya sin
poder negarlo – lo admitiré, he estado pensando en alguien, pero con mucha y
verdadera dificultad podré asegurar que me he enamorado.
- Bien… ¿cómo se llama? – dijo Tré despacio.
- No le lo puedo decir.
- ¿Cómo es ella? – intentó sacar
información.
- Es linda, inteligente, confiable y
chistosa. Creo que es perfecta.
- Oh, mierda. Estas cagado.
- Sí, creo que sí. Pero conste que no
estoy enamorado. Sólo me gusta ella, es todo.
- ¿Puedes decirme al menos la primera
letra de su nombre?
- R.
Tré suspiró aliviado.
- ¿Por qué ese suspiro? – quiso saber Billie.
- Porque… bueno, pensé por un segundo
que era… nada, no importa – dijo Tré, sin querer admitir que había pensado que
era Becca de quien ambos estaban hablando.
- ¿Entonces? – preguntó Billie medio
confundido.
- No, nada. Sólo… no te metas en
problemas… y habla con Adrienne. Probablemente sea algo bueno.
- Lo sé, lo sé. Es raro. Sé que estoy
confundido, o sea, no se sí ella de verdad me gusta.
- Es normal y, en tal caso, anda a
hablar con Addie. Quizás te quiera decir algo importante.
- Si estás insinuando que quiere volver,
lo dudo Tré. Más seguro quiere otra cosa – dijo Billie negando con la cabeza
- Yo no insinué nada, pero eso ya
depende de ti, yo solo puedo recomendarte que vayas.
Se despidieron y mandaron saludos por
mera inercia, pero en realidad ambos se quedaron pensando en lo que pasaría en
tal conversación.
Más Tré que Billie, ya que Becca entró
en la habitación ya cambiada, no sin antes tocar, para preguntar si es que todo
ya estaba bien.
Billie comenzó a contarle sobre la
conversación con Adrienne, pero aun siendo Becca su confidente, no le contó
todo sobre la conversación con Tré. Exactamente, la parte del casi gusto de Billie.
- ¿Cuándo se van a encontrar? – preguntó
Becca después de Billie terminó de contarle.
- Mañana, en Starbucks.
- Oh – dijo solamente la adolescente.
- ¿Qué pasa?
- Nada.
- ¿Estás enfadada porque iré?
- ¿¡Qué!? ¡Por supuesto que no! ¡¿Cómo me
podría enojar por eso?! – exclamó Becca, mintiendo un poco.
- No lo sé… luces enojada.
- No, no lo estoy – mintió. De verdad si
estaba algo enojada -. Sólo me está doliendo la cabeza – eso no era mentira. De
verdad le dolía.
- ¿Estás bien? ¿Duele mucho? – dijo un Billie
más que preocupado.
- Sólo un poco. No es nada grave. Ya se
me pasará – lo calmó.
- Lo siento. No debí decir eso.
- Ya, no te disculpes. Todo está bien.
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