5 de julio de 2013

Anywhere - Chapter 28: Please forgive me.

Tú llegaste a mi vida para enseñarme,
tú, supiste encenderme y luego apagarme, 
tú, te hiciste indispensable para mí.
Mientes, me haces daño y luego te arrepientes 
ya no tiene caso que lo intentes 
no me quedan ganas de sentir 
MIENTES – CAMILA

Por favor perdóname
No sé lo que hago
No puedo parar de amarte
No me niegues


Este dolor está siguiendo
Si te necesito como ahora
Por favor cree que cada
palabra que digo es cierta
No puedo parar de amarte 
PLEASE FORGIVE ME - BRYAN ADAMS


- Estoy nervioso, Becca. Muy nervioso a decir verdad.
Ambos estaban en el auto de Billie, pero debido a su nerviosismo, Becca había tenido que conducir.
Ya era hora, era el día. Solo faltaba unos minutos para que se cumpla la hora en que se había pactado el encuentro con Adrienne. Decir que Billie estaba nervioso, quedaba chico, parecía que se desmayaría en cualquier segundo, y era tarea obligada de Becca calmarlo.
- Cálmate.  Es comprensible tu nerviosismo, pero no está bien que estés así tampoco. Además a elle  ya la conoces, la conoces muy bien.  Sólo se tú, como siempre, y di lo que piensas cuando sea necesario.
- Suena simple… pero no creo que lo sea.
- Pues intenta, porque si sigues así no podrás siquiera decir hola.
- Tienes razón. Ser yo mismo. Decir la verdad. Ser cauteloso y amable.
- No la ataques.
- No atacar. No soy un perro.
Becca tenía ganas de reír por la situación, pero era impertinente.
- Ya es hora – dijo ella cuando vio su celular.
- Bien. Deséame suerte.
Becca sintió un hueco en el estómago.
- ¿Quieres volver con ella? – preguntó Becca evitando usar un tono de reproche.
- No lo sé… ¿Por qué?
- Porque me pediste suerte.
Billie sonrió.
- Te pedí suerte para no desmayarme de la presión en media conversación, no quiero terminar en los noticieros de espectáculos.
- En tal caso, suerte.
- Gracias, Becca.
- Estaré aquí ¿bien? Cualquier cosa me llamas o me mandas un texto, ¿sí?
- De acuerdo.
Salió del auto y caminó con la lentitud de un caracol hasta el café, entró y visualizó a su alrededor, pero no la vio. Y estaba seguro de que ella aún no había llegado, porque la tienda no era muy grane que digamos.
Se sentó en una mesa y escribió un mensaje para su amiga que estaba un en el auto:

*Adrienne aún no llega, ¿debo esperarla?*

Casi al instante de enviado, el celular sonó anunciando la respuesta:

*A mi parecer sí, pero eso ya depende de ti y si quieres esperarla. ¿O quieres que todo el lío de calmarte haya sido en vano? *

Pero no necesitó contestar nuevamente porque, cuando estuvo a punto de escribir una respuesta, reconoció una voz que le decía:
- ¿Viniste caminando?
Billie se sobresaltó, pero intentó calmarse.  Ser yo mismo. Decir la verdad. Ser cauteloso y amable, se recordó.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque no vi el auto afuera. ¿O estoy loca?
Quizás un poco, pensó Billie divertido.
- Me vinieron a dejar – dijo en cambio.
- ¿Rebeca? – cuestionó la mujer.
- Ajá.
Adrienne blanqueó los ojos.
- ¿Por qué esa cara? – preguntó Billie frunciendo el ceño.
- Porque ahora tu vida es ella.
- ¿Que hablas, Adrienne?
- La verdad. Que por ella das lo que sea y cuando sea. Te conozco, sé que das todo por ella, ¿o me vas a mentir?
- No, no te voy a mentir, pero las cosas no son como tú dices. Adrienne, estamos aquí para hablar de nosotros, no sé porque meter a Becca en esto.
- La meto porque ella es la culpable, Billie, ¿acaso no lo notas? ¿No te das cuenta que es su culpa el hecho de que nos separáramos? ¡Me mentiste por ella! ¿No sabes cuánto me dolió eso?
Billie se pasmó. Su corazón se sintió muerto por un segundo, para luego sentir latiendo. ¿Cómo era posible que Becca fuese la causa de su relación fallida con Adrienne?
- Yo… yo no sé qué decirte. No sabía que te sentías así, de verdad que no. Siento mucho haberte mentido, siento no haberte dicho que la canción fue en un principio para ella, pero así como a ti te dolió eso, a mí me dolió lo me hiciste. Tú me enseñaste, Addie, me enseñaste a ser buen padre, a ser responsable, fuiste indispensable para mí durante tanto, tanto tiempo. Jamás dudé de ti, te seguí con los ojos vendados y no te cuestioné, Adrienne.
Ella agachó la cabeza, eran como una cachetada sus palabras.
- Lo sé y lo siento mucho, Billie. No pensé en ese instante, de verdad que no. sé que no hay excusa, lo sé, pero estaba tan dañada… créeme cuando te digo de que dejaste de ser tú cuando ella vino, ¿no lo recuerdas? Dejaste de abrazarme, dejaste de besarme, dejamos de salir, de comer juntos, de pasar tiempo el uno con el otro. Cambiaste, y todo lo que hacías conmigo comenzaste a hacerlo con ella. Hablé con Mike, con Tré, pero ellos me dijeron que te veían bien y yo… yo ahí supe que el tema era conmigo y… tuve miedo. Por favor perdóname, lo siento tanto… pero, ¿Cómo te sentirías tú si estuvieras en mi lugar? – terminó por preguntar Adrienne, con los ojos llorosos y soltando todo lo que sentía.
- Impotente – contestó Billie sin siquiera pensarlo -. No me di cuenta que te sentías tan mal, lo siento Adrienne. Sé que debí tomarte más de la mano, hacer más por ti, per…
Billie calló al ver que un trabajador del café se acercaba.
- Disculpen, ¿van a pedir algo? – dijo, ya que ambos se habían sentado en una de las mesas, pero habían olvidado ordenar algo.
- Oh, lo siento tanto – dijo Adrienne ya más calmada –. Traigamos dos cafés: uno cortado y el otro cappuccino con bastante azúcar – pidió para-- ambos, ya que sabía exactamente qué iba a pedir Billie -. Gracias.
El chico se fue y volvió unos minutos más tarde con ambos cafés, momento en que ambos tuvieron que despegar sus labios para agradecer, momento en que Adrienne decidió hablar.
- Sé que es precipitado y de verdad cometí un error, pero quiero que volvamos. No podemos tirar por la borda tantos años juntos, nuestra familia, lo que pensarán nuestros hijos, el hablar con la prensa. Y de verdad estoy arrepentida – se le veía en los ojos que era verdad -. No quiero que estemos así, sé es tienes todo el derecho de odiarme si quieres, pero debes saber que la propuesta está sobre la mesa y puedes tomarte todo el tiempo del mundo para decidir. Estaré aquí esperando. Por favor perdóname este dolor está siguiendo, la culpa, todo. Por favor cree que cada palabra que digo es cierta.
Billie tomó un largo trago de su cappuccino… sabía a miel con espuma, al parecer el chico se tomó muy en serio el pedido de bastante azúcar. Miró a su aún esposa. La vio tan bella como siempre, con la misma mirada sincera de siempre y sintió las mismas ganas de besarla que hace tiempo no sentía. Pero luego venían los recuerdo de aquella noche espantosa… los sonidos… las imágenes.
Negó con la cabeza tratando de espantar los recuerdos, y con él, el dolor.
- ¿Por qué me pediste el divorcio ese día? – preguntó Billie -. O sea, ese día me pediste el divorcio, hoy me pides que volvamos… ¿Por qué el cambio? Podría ya no tener caso que lo intentes siquiera.
- Porque quiero darte la opción de escoger. Porque aún te amo y sé que podemos cambiar todo.
- ¿Todo? – cuestionó Billie.
- Sí, todo lo que nos separó.
Y eso incluye a Becca, ató cabos Billie en su mente.

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Siento la ridícula tardanza. 
Unas disculpas, en especial a Brenda que es la única que al parecer lee c: 
Un saludo, y comenta si estás leyendo esto c: 
GRACIAS, TE AMO 

1 comentario:

  1. no te preocupes amiga, una necesita tiempo para inspirarse :3 adoro tu novela! saludos n_n

    -Brenda

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