3 de agosto de 2012

Anywhere - Chapter 1: 21st. Century Breakdown

¡Oh, sueño americano sueño!
Ni siquiera puedo dormir
Ver de lluvia de ideas
Tormentas hasta el amanecer
Ah, sangra América sangra
cree lo que lee
de los héroes y los contras
21ST. CENTURY BREAKDOWN – GREEN DAY


Una adolescente de quince años estaba parada en la esquina de la cuadra, con la vista perdida y con algo de molestia ocasionada por el intenso sol que alumbraba ese día en Oakland. Sin mirar a los lados, cruzó lentamente la pista e, ignorando olímpicamente el grito de alguien desde un auto, llegó a la acera del frente. 
Bajó la mirada hacia sus zapatillas y se le escapó una lágrima, una lágrima que salía desde lo más profundo de su ser. Siguió caminando aquella silenciosa calle que, a su suerte, estaba vacía; al fin y al cabo, era uno de los mejores barrios de la ciudad. ¿Qué hacía ahí? Pues, había estado caminando toda la tarde, despejando su mente. 
Se sentó en la acera, a los pies de una enorme casa, abrazó sus piernas y hundió su cabeza en ellas. Metió sus manos en los bolsillos con algo de esperanza y de ahí solo salieron dos miserables dólares que la deprimían cada vez más. 
En el segundo piso de aquella casa, frente la que la adolescente ponía de cabeza sus ideas, una pareja acababa de... bueno ustedes ya saben. Ambos estaban recostados en la cama y, la mujer, que ya se había quedado dormida; abrazaba inconscientemente a su esposo mientras que él jugaba con un mechón de su ondulado cabello sin aún poder conciliar el sueño. 
Miraba el techo, las paredes, la alfombra y no podía dormir; inclusive, debía admitir que le daba ligera envidia ver a su esposa dormir tan plácidamente. 
Cerraba los ojos cada tanto pero seguía sin poder dormirse, tenía otras ideas revoloteando en su mente. Volteó su cabeza a la derecha y vio el reloj sobre el velador. Sábado 26 de mayo de 2007, 16:34 decía. Volteó otra vez y cerró los ojos, intentando concentrase. 
Después de un rato, decidió desistir y salió cuidadosamente de la cama para no despertar a la mujer, para luego dirigirse al baño; donde, además de hacer sus necesidades, tomó una ducha. 
Salió con una toalla enrollada en la cintura y se acercó al armario. 
- Addie, ya sé que me estás mirando – musitó él sin siquiera mirar a su esposa. Ella rió levemente. 
- ¿Cómo lo sabías? – preguntó mientras se levantaba. 
- No lo sé. – ella alzó una ceja. – No, en serio no lo sé. Supongo que el que estemos casados por doce años es suficiente para saberlo. – comentó con risa. 
Adrienne le sonrió y se levantó, para luego dirigirse al baño. Billie, por su parte, se cambió lentamente. 
Él estaba algo estresado, el último de sus discos había sido todo un éxito y, el nuevo que ya querían sacar, debía cumplir las expectativas de sus fans, el público, los críticos… 
Mucha presión, considerando que Billie se encargaba de escribir las letras en su gran mayoría, por no decir en su totalidad. 
Pero… 
No se le ocurría nada, ni un acorde, ni una línea, ni una palabra. 
Nada. Así que había andado estresado en los últimos días, pero había tenido que fingir en casa que todo andaba bien, por sus hijos y el enorme amor que le tenía a Addie. Lamentablemente, ella lo conocía demasiado bien como para no darse cuenta, pero decidió no reprocharle nada ya que, por el mismo hecho de conocerlo como la palma de su mano, sabía que no admitiría nada. 
Se quedó recostado bocarriba en la cama matrimonial mirando el muy interesante techo. La mujer terminó de ducharse y salió, llevándose una pequeña sorpresa al ver a su esposo así, tan… frágil. 
Ella sonrió tristemente y se le acercó. Se sentó a su lado y le acarició el cabello. 
- Billie… - el nombrado posó sus ojos verdes en los marrones de ella – todo estará bien ¿sabes?– Dijo con todo amable y cariñoso refiriéndose al disco – sabes que se te ocurrirá algo muy bueno. 
Como si no lo hubiese intentado ya, Addie, pensó él. 
Sin embargo dijo: 
- Lo sé, Addie, lo sé – suspiró – solo que, los fans están demasiado entusiasmados. Hace mucho que no hacíamos algo y ni bien lo hicimos, fue un completo éxito – comentó refiriéndose a American Idiot lanzado hacía ya tres años –. Ahora, si esto no cumple sus expectativas… - suspiró – no quiero decepcionarlos. – No era del todo mentira, pero los fans no eran el motivo real de su humor.
Aunque ni él mismo sabía cuál era el motivo real.  
La mujer se dio cuenta de que lo que decía no era del todo verdad y él, a su vez, supo que ella no era tan ingenua como para creerse eso. 
- Sabes que te amo – le susurró Billie Joe en el oído. – Todo estará bien. – musitó mirándola los ojos. 
Ella le creyó instantáneamente aunque, ¿Quién no lo haría con esos ojos verdes mirándote como si aquellas palabras salieran desde el fondo de su corazón? 
- Yo también – susurró la mujer completamente perdida. Él estaba a punto de acercarse a besarla, mas su teléfono comenzó a sonar. Le dio un beso rápido y tomó su celular que estaba sobre el velador. 
- Billie. – hablaron desde la otra línea. - ¿Andas ocupado? – el reconoció aquella voz al instante. 
- Hola Mike. ¿Cómo estás? Yo bien, gracias por preguntar -. Comentó con fingida molestia. 
Adrienne escuchó una risa del mejor amigo de su esposo. 
- Sabes que te quiero. – comentó con más risa y fingida voz de niño inocente. Fue el turno de Billie de reír. – Como sea, Tré me llamó para que nos juntáramos un rato en su casa, ya sabes, música y cerveza. 
Adrienne le hizo un par de señas a su esposo, haciéndole entender que iría a preparar algo de comer, tras lo que salió de la habitación, dejándolo solo. 
- Mike de mi corazón, ¿Cuándo me he negado? 
El nombrado rió. 
- De acuerdo, te veo en… ¿media hora? 
- Claro – y cortaron la comunicación. 
Él y Mike tenían un vínculo afectivo demasiado fuerte. Más que amigos, eran hermanos. 
Billie Joe tomó su celular, unos lentes negros y su billetera, que guardó en el bolsillo posterior de su pantalón negro. Salió de la habitación cerrándola tras sí y bajó las escaleras, para encontrar a sus hijos jugando videojuegos en el living. 
Ellos eran su mayor orgullo. 
Le dio un beso en la frente a cada uno y se fue a la cocina, donde su esposa hacía un postre. Habían almorzado hacía ya bastante rato, antes que Billie la ayudara a lavar los servicios y terminaran haciendo una pelea de agua, él la besara, se encaminaran a su pieza y… 
- Que bien huele eso. – comentó él con sinceridad. 
- Gracias – comentó sacando algo del horno y, ni bien Adrienne se volteó para poner algo más en el horno, Billie se acercó al ya listo con una cuchara. – ten cuidado, está caliente. 
Él rió. 
- En ese caso esperaré a que se enfríe. No quiero quemarme como el otro día. – puso una expresión de dolor al recordar. 
- Billie… 
- Addie… - dijeron al mismo tiempo, tras lo que rieron. 
- Tú primero. – comenzó él. 
- No, tú. – lo contradijo ella. 
Se pusieron a pelear como adolescentes, entonces el hombre le propuso: 
- ¿Al azar? 
- Me parece razonable. 
- ¿Cara o sello? – preguntó Billie, cada uno escogió y lanzaron la moneda. 
Perdió Adrienne. 
- Bien – dijo con fingido enojo –. No te rías ¿de acuerdo? No es algo de vital importancia. – El hombre asintió – hay un paparazzi afuera, o al menos eso parece. 
El abrió mucho los ojos. ¿Un paparazzi? ¿Desde cuándo lo seguían tanto?... Entonces recordó los rumores sobre una separación de la banda y un posible divorcio. 
- Tu turno. – le dijo Addie. Billie frunció el ceño – te toca decir lo que querías. 
- Ah bueno, debo ir a lo de Tré. – dijo con una expresión de tristeza. No era que no le gustara la idea de pasar un buen rato con sus amigos, sino el no pasar más tiempo con su familia. 
Si bien le hubiese podido negarse a la propuesta de Mike, eso no ayudaría a su proceso de “mandémosle creatividad a Billie Joe”, como lo llamaba Tré. 
- De acuerdo, no vuelvas tarde. – le dijo ella, con bastante tristeza; otro fin de semana sin su esposo en casa. 

La quinceañera sacó una cámara de su bolso, que llevaba a todas partes, tomó el objeto entre sus manos y una lágrima recorrió sus mejillas. No le quedaba otra opción, tendría que venderla pero… no quería hacerlo, valoraba mucho esa cámara. 
Apuntó hacia el atardecer y accionó el disparador, guardó la cámara en su bolso y se sumió demasiado en sus pensamientos, tanto que no llegó a escuchar cómo se abría y cerraba una puerta detrás de ella y, seguramente no se habría percatado de algo más, si es que un hombre vestido completamente de negro y lentes del mismo color se hubiese dirigido a ella. 
- Oye, ¿Qué haces aquí? Si tienes algo que preguntarme, lárgate por que no te diré nada. – dijo con mucha seguridad pero la chica no se volteó, no lo miró, no se movió en absoluto. Él se extrañó pero prosiguió: – Además no estoy en planes de divorcio, estoy muy feliz con mi familia. Realmente no me gusta que me estén siguiendo, ya sé que soy conocido y eso pero en serio no quie… 
- No estoy siguiéndote. – interrumpió la chica con voz totalmente calmada, aun sin mirarlo -. Y no encuentro razones para hacerlo. – recién ahí, se volteó y lo miró por primera vez, dejándolo ver sus enrojecidos ojos marrones. 
- Oh, yo… bueno… lo siento… en serio – dijo él con bastante vergüenza.- En serio, yo… no sabía. En serio pensé que eras... – negó con la cabeza – no importa. Lamento tratarte así, en serio. 
Silencio. 
Él se le acercó lentamente y se sentó en la acera, a su lado. Ella se veía de verdad mal, Billie no supo bien que hacer y simplemente la abrazó. La quinceañera se extrañó ante la reacción del hombre que, aparte de no conocerlo, no la había tratado de la mejor manera hace unos segundos. 
- ¿Qué pasó? – preguntó con curiosidad ni bien se separó. – Puedes desahogarte. – le propuso. Le pareció un poco raro decirle eso, tras lo que agregó: - Si quieres, claro está - Ella intentó mirarlo a los ojos y, a pasar de que el llevaba lentes oscuros que no le permitían verlos, detectó buenas intenciones en su voz. 
Le sonrió levemente. 
- Al menos podrías decirme tu nombre primero – dijo ella. 
- Billie, Billie Joe. – le sonrió. – ahora, ¿puedo preguntarte cómo te llamas? ¿Y el por qué lloras? 
- Ya lo hiciste – Rió auténticamente después de mucho tiempo -. Rebeca, mi nombre es Rebeca. – Suspiró – Y digamos que soy víctima de la crisis del siglo veintiuno. 



1 comentario:

  1. TSAAAA SLKJDFALKSJFLKAJSFLDKAJSLKFJALSKJFLKAJSDF GENIAL GENIAL GENIAL LO AMÉ OH SI, OH SI. Att: Aleeja, del face, la que te comentó, etc etc.

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