Por otro lado, estaba Rebeca que, tras luchar un rato intentando dormir, decidió bajar y tomar algo en la cocina, donde se encontró con Joey.
- ¿Despierto tan temprano? – él se sobresaltó al escuchar la voz de la adolescente.
- ¿Despierta tan temprano? –le susurró él.
- Insomnio – explicó ella mientras se sentaba en la barra de la cocina.
- Lo mismo.
Se quedaron en silencio.
- ¿Qu… quieres tomar algo? – le ofreció Joey al cabo de un rato.
Rebeca se hizo la pensativa.
- Café – contestó al fin.
- ¿Café? – Joey rió bajito - ¿no deberías tomar algo que te ayude a dormir?
Ella se le unió en las risas.
- El café no me hace mucho efecto que digamos… además, amo el café. ¿Qué vas a tomar tú?
- Leche. Leche helada. – Becca hizo una mueca - ¿qué?
- Nada. Odio la leche.
- ¿En serio? – Joey la miró como su fuese un extraterrestre.
- Sí, mucha gente la odia, pero es bueno que a ti te guste.
Joey asintió.
- Sí – apoyó el adolescente – pero no podemos prender el ventilador porque hará ruido y despertaremos a todos.
- Cierto. ¿Te parece si vamos al patio? Quizás ahí no hace tanto calor.
- Buena idea.
Entonces ambos salieron al patio de la casa y se sentaron debajo de un árbol, desde donde se veían perfectamente las estrellas.
- ¿Qué día es hoy?
- Lunes 11. ¿Por qué?
- Nada, quería saber si es que se podía ver alguna constelación.
- ¿Y se puede?
- No, no sé dónde está el telescopio – dijo algo apenado y luego agregó: – Cuando era niño mi padre solía sacarme a ver las estrellas. Era genial, pero luego dejamos de hacerlo – y luego cambió de tema – Por cierto, ya casi es dieciséis – canturreó ya más animado.
- Si, lo sé. No hagas que alguien lo recuerde. Odio las sorpresas.
- No tiene que necesariamente se runa sorpresa. ¿Qué acostumbras hacer?
- Bueno, en estos últimos 3 años sólo he pedido comida a domicilio. Nada extraordinario.
- ¿Nada más?
- Nada.
- ¿Nunca has ido a… no sé, la playa? – Joey estaba sorprendido.
Ella suspiró.
- Joey, no todos hemos nacido en las mejores condiciones, como tú. Tú nunca has tenido que trabajar para comer. A veces hay tiempos difíciles.
El chico miró sus manos, avergonzado
- Lo siento, Becca. Yo… yo no sabía.
Ella le sonrió, Joey casi se desmaya. ¡Dios! ¡Es tan bonita!, pensó el chico.
- No te preocupes. – dijo la adolescente, ignorando lo que pasaba por la mente de su acompañante. – y no, nunca he ido a la playa en mi cumpleaños, en Perú es invierno así que ir a la playa es como ir a esquiar en verano – dijo riendo.
- Oh.
- De todas formas, debe ser genial estar en la playa en tu cumpleaños, probablemente sea lo mejor de universo. – Joey notó como le brillaban los ojos –. Mi mamá amaba el mar.
- ¿Amaba?
- Sí, ella falleció cuando yo era tan sólo un bebé. Mi tía me contó que ella amaba los aviones y el mar. Qué triste que sólo haya estado en un avión en momentos tristes. – se lamentó.
Joey no sabía que decir. Tenía unas enormes ganas de abrazarla.
- Oh, yo… yo no sabía. Cuanto lo siento. Parece que has tenido una vida dura.
- Lo que no te mata te hace más fuerte ¿no? pero, al parecer, todo está comenzando a calzar bien.
- ¿Eres feliz estando aquí?
- ¿Feliz? Eso se queda corto. Esto es el paraíso.
- Genial que te guste – Joey le sonrió y ella le devolvió la sonrisa. - ¿Vivías sola aquí?
- Sí. Vine a vivir con mi tía, pero de pronto ocurrieron muchas cosas y tuvo que regresarse, yo preferí quedarme.
- ¿Y te arrepientes?
- Llegó un momento que lo hice, pero ahora ya no. Tu padre apareció en el momento indicado.
- ¿Cómo fue exactamente que se conocieron?
- ¿No te lo ha contado?
- No, me dijo que te lo preguntase a ti pero no sabía cómo hacerlo.
Becca rió.
- Bueno, nos encontramos afuera… y nos pusimos a conversar. – ella omitió la parte en que ella estaba llorando.
- ¿Así? A mi mama le dijeron que te contrataron como empleada, aunque yo no me lo creí.
- ¿A no?
- No, te llevas demasiado bien con mi padre.
- ¿Y eso es malo?
- Sólo son buenos amigos ¿no? – Ella asintió – Bien, entonces no tienen nada de malo, aunque parece que mi madre te tiene como bronca a veces.
- ¿A que te refieres?
- Bueno, quizás este algo sordo, mientras peleaban hoy, escuché que mi mamá te mencionó. Becca se sorprendió.
- ¿Y sabes porque?
- No lo sé. Pero supongo que es porque pasan demasiado tiempo juntos.
- ¿Demasiado?
- Para mi mamá, para mi está bien.
- A ti no te doy bronca ¿no?
- No, y a mi madre tampoco. Solo dije que a veces.
- Ah. ¿Te digo algo? – Joey la miró expectante – no eres el típico chico de 12 años.
Joey frunció el ceño.
- Explícate.
- Bueno, pareces mayor. Me atrevería a decir que eres más maduro que tu papá.
Ambos se rieron.
- Pero tampoco soy un viejo ¿o sí?
- Para nada.
- Genial entonces.
Se quedaron en silencio de nuevo.
- ¿Estás con alguien? – dijo el chico antes de darse cuenta.
Oh mierda, Joey. ¿Era eso necesario? se regañó a sí mismo.
- Eh… no. ¿Por qué?
- Simple curiosidad.
Se quedaron nuevamente mudos.
- ¿Becca?
- ¿Joey? – se miraron.
- Me agradas – dijo Joey, Becca enrojeció.
- Lo mismo digo.
- Y me preguntaba si… - se detuvo al escuchar el sonido de las mamparas moviéndose.
- ¿Quie…?
- ¿Hicieron un picnic y no me invitaron? – dijo una voz que ambos reconocieron al instante.
Becca rió, no se dio cuenta de la cara de desilusión de Joey.
- Hola Billie. ¿Qué haces acá?
- Insomnio.
- Entonces es hereditario – comentó Joey.
Los tres rieron.
- Bueno… yo me voy a dormir, ya me está entrando el sueño y no quiero desaprovecharlo. Adiós Becca. – se despidió el menor.
- Hasta más tarde Joey.
------
Y aquí está el siguiente.
Publicaría otro más, pero mi papá me está esperando para hacer compras navideñas c:
Además, tengo que hacerle un par de arreglos al cap.
Gracias a tí (si, tú) que estás leyendo esto :3
------
Y aquí está el siguiente.
Publicaría otro más, pero mi papá me está esperando para hacer compras navideñas c:
Además, tengo que hacerle un par de arreglos al cap.
Gracias a tí (si, tú) que estás leyendo esto :3
Pao.
No hay comentarios:
Publicar un comentario