Becca se levantó con bastante sueño e inmediatamente miró la hora: nueve y veintiuno.
- Mierda – musitó.
Debía estar hacía veinte minutos en Adeline.
Se levantó, cambió y arregló en menos de cinco minutos, todo un récord. No se tomó la molestia de tender su cama ni mucho menos, simplemente cerró su habitación y bajó las escaleras, donde de chocó con Joey.
- ¿Aún estas aquí? – le preguntó él.
- Hola – saludó con ella –. Y sí, aún estoy aquí. Se me hizo tarde – Explicó - ¿Addie ya salió? – el menor asintió.
Ella maldijo, mientras se dirigía a la salida.
- ¿No vas a desayunar?
- No Joey, gracias de todas formas. Cuídate. – dijo tomando sus llaves.
- Ojalá llegues a tiempo.
- Eso espero. Adiós.
La relación entre los miembros de la familia Armstrong y Becca, se había enlazado mucho más últimamente, considerando que ella ya vivía ahí casi un mes.
Y especialmente, Becca se llevaba más que bien con Joey, a pesar que era mayor que él por cuatro años.
Caminó hasta la estación de autobús y esperó impaciente, rogando porque no se demorara en llegar. Ni bien lo llegó el bus, se subió y, esta vez, rogó porque no se demorara en llegar a su destino.
En la casa, Joey regresaba a la mesa, sentándose al lado de su hermano.
- Te gusta. – soltó este.
- ¿De qué hablas? – preguntó el mayor, haciéndose el desentendido.
- Que te gusta Becca, Joey – contestó Jake, con tono de obviedad. A su hermano se le formó un nudo en la garganta.
- ¡No! ¡Claro que no! – se opuso ni bien pudo decir algo. – No me gusta Becca.
- ¿A no? – el mayor negó. – Porque no parece.
- ¿A si? ¿Y cómo estás tan seguro? – lo retó.
- Porque la miras como idiota. – contestó el más pequeño. – Y… no, creo que es suficiente.
El mayor miró su taza y tomó de ella un largo trago. Jake seguía esperando por la confesión.
- ¿Qué me miras? – preguntó Joey. – no voy a decir nada.
- ¿Eso es un sí? – lo retó. Su hermano se enrojeció – creo que sí. Pero igual… quiero escucharlo de tu boca.
- ¡Jake! Eres cruel. – lo regañó.
- ¡Oh vamos Joey! ¿Te gusta? – volvió a preguntar y, cuando abrió la boca para contestar, alguien más entró en la habitación, interrumpiendo la conversación.
- Sí, vamos Joey ¿Te gusta? – preguntó Billie, riendo. – No sé quién sea, pero seguramente es muy linda. – comentó, haciendo enrojecer a su hijo a más no poder.
- Es mentira, no me gusta nadie. – negó nuevamente, cruzado de brazos.
- Como digas – lo dejó en paz – ¿Addie y Becca ya salieron? – preguntó Billie. A su hijo mayor se le hizo un nudo en el estómago al escuchar el nombre de Becca, que sólo notó Jake y lo salvó contestando:
- Sí, a Becca se le hizo tarde. Hace menos de cinco minutos que se fue… y mamá, ella es puntual, ya la conoces.
Billie rió levemente, llevándose una tostada a la boca.
- ¿Quieren ir al cine hoy? – propuso. Ambos chicos asintieron. – de acuerdo, terminen de desayunar y nos vamos.
- Lo siento Addie, yo… - comenzó a disculparse Becca, ni bien cruzó la puerta de la tienda.
- ¿Becca? – Addie lucía sorprendida. - ¿Qué haces aquí?
La nombrada frunció el ceño.
- Eh… trabajo aquí. – contestó sin saber bien que decir.
Addie blanqueó los ojos.
- Hoy te di el día libre. ¿Acaso no te lo dijo Billie? – la menor negó. – Entonces tendrás de asesinarlo. Hoy no abriré la tienda, vino el contador y vamos a hacer un montón de cosas aburridas – dijo Adrienne provocándole risa a la adolescente. – además Billie me contó que hoy tenías una cita.
- Ah, eso – dijo Becca. Definitivamente iba a matar a Billie Joe –. No es una cita, voy a ir al baile de la escuela, un chico me invitó.
- Entonces sí tienes una cita – afirmó Addie –. Ve a casa, estate ahí; acá estará todo aburrido. Sacaré cuentas con Brad todo el tiempo.
- De acuerdo, me voy. Gracias Addie, te veo más tarde. – se despidió.
- ¿Quieres llevarte el auto? Puedo decirle a Billie que venga por mí más tarde.
- No, gracias. No se conducir y aún no tengo dieciséis – negó –. Gracias igual. Diviértete.
- Lo dudo – dijo Addie riendo –. Adiós Becca.
Le sonrió y de vuelta a casa con bastante tranquilidad. En el paradero del autobús, sacó su celular, que había sido un regalo de Billie Joe, y notó que tenía un mensaje:
*Voy por ti a las 8 ¿te parece bien? Apuesto a que te verás hermosa.
Alex.*
A pesar que estaba segura que nadie la observaba en este instante, su rostro se tornó de un color rojo muy intenso, que no pudo evitar.
Tomó su celular y escribió un mensaje en respuesta, diciéndole que estaba bien a esa hora y dándole la dirección de la casa de Billie Joe. Después, escribió otro mensaje, esta vez, para Billie.
*Gracias por decirme que hoy era mi día libre,
BJ, eso fue súper considerado.
Becca*
Sin más, tomó el autobús que acababa de llegar y se sentó en uno de los últimos asientos, sin poder evitar escuchar una conversación de dos chicas que estaban sentadas delante de ella:
- ¡No puedo creerlo! ¡Mira! ¡Green Day va a dar un concierto en dos semanas! – exclamó una de ellas, más blanca que la otra y cabello rubio, señalando una nota en el periódico -. ¡Va a estar genial!
- Lo sé. – dijo la otra, de cabello negro. Ella tenía un polo negro, con una granada roja con forma de corazón en la espalda -. ¿Puedes creer que hace unos meses estuvo buscando una empleada para su casa? – Becca hizo un enorme esfuerzo por no atorarse con la gaseosa que se había comprado antes de tomar el autobús.
- Sí, pero igual no me hubiese aceptado. Apuesto a que no quería fans. – contestó otra vez la rubia. – Aunque hubiese dado lo que sea por hablarle unos segundos. Mataría a la que ahora vive con él – agregó. Sintió Becca que se le formaba un nudo en el estómago.
La otra rió.
- Bueno, tiene suerte. – Sí, tengo suerte, pensó Becca –. No te preocupes, lo veremos en el concierto, ya sabes, en Hitchin’ a Ride. – dijo la de cabello oscuro con voz sexy. Ambas rieron.
¿Qué diablos era Hitchin’ a Ride? Una canción, seguramente. ¿Qué más podía ser? Pero… ¿Qué tenía de especial? Ya se lo preguntaría a Billie más tarde.
Luego se pusieron a hablar de otras cosas y Becca dejó de prestarles atención.
Minutos más tarde, bajaba del autobús para dirigirse a casa, que estaba a unas dos cuadras de ahí.
Escuchó una bocina, pero no le hizo caso y siguió adelante. Cruzó la pista, en busca de sombra. Este verano sí que iba a ser fuerte.
Otra vez la bocina, que ignoró nuevamente. Entró a una pequeño café y compró un helado.
- ¿Qué sabor? – le preguntó el encargado mirándola fijamente.
- Lúcuma y… - miró los sabores que habían en la heladera.
- ¿Te gusta el chocolate? No da color, no te preocupes. – bromeó. Becca rió levemente.
- Sí, si me gusta. Ese estaría bien.
El chico asintió tomando su ticket.
La verdad, era bastante simpático: tez clara y cabello oscuro, que resaltaba muy bien sus ojos miel.
Al minuto, regresó él y le tendió el cono, con un par de servilletas. Le sonrió y se fue.
Becca salió del establecimiento, donde vio un auto que reconoció al instante y se acercó.
- Wow. Se dignó a hacernos caso – comentó uno de los pasajeros, que estaba en los asientos de atrás, junto a otra persona.
- Hola Jake. – saludó, mientras se subía al asiento del copiloto. – Hola Billie. – saludó también al conductor y luego vio a un tercero. – Hola Joey, otra vez.
- Hola -. Saludaron los tres al unísono.
- ¿Qué hacían por aquí? – preguntó la única mujer.
- Íbamos a ver una película – contestó Billie –. Siento olvidar decirte que hoy era tu día libre, Becca – el mayor hizo un pequeño puchero en señal de disculpa.
Todos rieron.
- No importa, aunque… ¿Por qué le dijiste a Addie que hoy tenía una cita? – Joey casi se desmaya al oír eso. Quizás sea algo exagerado, considerando que no eran nada, pero realmente le impresionó escuchar eso. – Juro que me avergoncé mucho.
- Bueno, se me escapó. – Becca le lanzó una mirada de reproche – ¡Vamos! No es gran cosa, ¿cierto Joey? – pidió apoyo en la persona equivocada.
- Claro Becca, no es gran cosa. – dijo este mirando por la ventana. Quería desaparecer.
- Como sea, ¡que milagro que entras a un café y no compras café! – exclamó Billie Joe haciendo reír todos.
- ¡Me estoy achicharrando! Hace un calor de mil demonios allá fuera – se excusó comiendo su helado.
Billie puso en marcha el auto.
- Bueno, ¿vienes con nosotros al cine?
- Sí, ¿por qué no? – aceptó la adolescente.
- Joey va a besarla – canturreó Jake muy bajo, para que sólo su hermano lo escuche.
- Cállate, Jake. No seas pesado. – dijo este también en un susurro. - ¿Acaso no la escuchaste? ¡Tiene una cita!
- ¿Estas celoso?
- Cállate.
- ¿A qué hora tienes que estar en casa? – preguntó Billie.
- ¿Para qué? – inquirió Becca. Ambos ignoraban la conversación que tenían los niños detrás de ellos.
- Tu cita – dijo con obviedad.
- Ah claro…
- Parece que no andas muy emocionada – interrumpió el hombre.
- Porque no lo estoy. Tú ya lo sabías, igual me compraste el vestido.
- Pero igual vas a ir ¿no? – Billie no dejaba de mirar el camino.
- Claro.
- Entonces, ¿A qué hora debes estar en casa? – volvió a preguntar
- No lo sé. Alex me pasará a buscar a las ocho.
- Bueno.
- Becca… - llamaron desde atrás. Era Jake. - ¿tienes novio? – preguntó.
Ella rió.
- No, claro que no. ¿Por qué? – contestó. Joey sintió un enorme alivio.
- No nada, simple curiosidad.
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Este capítulo tiene un nosequé que hace que me guste.
Está mal redactado sí, pero supongo que me da risa el hecho de Joey esté enamorado de Becca.
Como sea, los siguientes están casicasi listos pero seguramente suba el otro año xd
Cuídense, TE AMO A TÍ LECTOR <3
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