Quiero ser.
Nunca mi padre me había negado algo. Siempre me había apoyado en todo.
Y ahora... digo que quiero bailar ballet y simplemente me dice: "Ah"
¿Qué rayos?
¿Qué rayos?
¿Acaso no puede mostrar más interés? Por mí... por mis sentimientos.
Yo bailé ballet desde los siete hasta los once. Y lo dejé por idiota. Pero... ¿acaso no puedo retomarlo?
Tengo dieciséis y probablemente sea tarde para hacerme bailarina profesional... pero nunca es tarde para hacer lo que quieres. Quiero bailar. Eso me gusta. No quiero ser otra cosa.
Realmente no quiero. No seré lo bastante feliz si no lo hago. Seré feliz... momentáneamente. Entonces la música me invadirá y me sentiré incompleta. Como lo hago ahora.
Pero entonces sólo obtengo un simple "Ah"
Tengo dieciséis, pero soy muy, muy sentimental. Es decir, no soy de las que dicen lo que sienten, si no que lloro con facilidad. Soy... frágil. Sí, frágil. Muy frágil.
Y mi propio padre me lastima diciendo un monosílabo.
Pero no quedó ahí. Me pidió explicaciones. Me preguntó porqué. ¿Cómo que porqué?
Yo bailé ballet desde los siete hasta los once. Y lo dejé por idiota. Pero... ¿acaso no puedo retomarlo?
Tengo dieciséis y probablemente sea tarde para hacerme bailarina profesional... pero nunca es tarde para hacer lo que quieres. Quiero bailar. Eso me gusta. No quiero ser otra cosa.
Realmente no quiero. No seré lo bastante feliz si no lo hago. Seré feliz... momentáneamente. Entonces la música me invadirá y me sentiré incompleta. Como lo hago ahora.
Pero entonces sólo obtengo un simple "Ah"
Tengo dieciséis, pero soy muy, muy sentimental. Es decir, no soy de las que dicen lo que sienten, si no que lloro con facilidad. Soy... frágil. Sí, frágil. Muy frágil.
Y mi propio padre me lastima diciendo un monosílabo.
Pero no quedó ahí. Me pidió explicaciones. Me preguntó porqué. ¿Cómo que porqué?
Porque quiero.
Esa fue mi grandiosa respuesta. Que, más allá de su simpleza, fue completamente sincera. Pero me preguntó otra vez.
¿Por qué?
¡Dios mío! ¿Tan difícil es entender los sueños de alguien?
Porque quiero.
Me frunció el ceño... y me preguntó lo mismo otra vez. ¿Por qué?
¡Dios mío!
Sentí que mi corazón se encogía lentamente y que me hacía cada vez más pequeña ante su mirada. Nunca solía sentirme así.
Soy fuerte. Soy fuerte, me repetía para retener las repentinas ganas de llorar que sentía.
Porque realmente quiero
Le contesté.
Y se quedó callado.
¡Al fin!
Si me hubiese preguntado una vez más... probablemente me habría puesto a llorar. No sé cómo lo soporté. Pero gracias a dios que lo hice, porque no quería llorar en público.
Y hasta ahora él no ha vuelto a tocar el tema.
Me he dado cuenta cuan horrible es ese sentimiento.
¿Tan difícil es apoyar a tu propio hijo? Porque... hasta donde sé, bailar no es un crimen.
Pero lo haré. Con o sin su ayuda. Si su apoyo. Por más que me duela. Y espero que cuando me vea bailar se dé cuenta que
Realmente quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario