15 de febrero de 2013

Cosas simples que joden la comunicación y cosas simples que la fortalecen.

Quizás sea raro, pero me gusta la comunicación por cartas. Me encanta. Y aún más si es a puño y letra. 
Anticuado, lo que quieran. Me gusta. 
Y me encanta salir a tomar algo con alguien y charlar cien mil horas. 
Y me encantan esas tarjetitas con dedicatorias que ponen el los regalos de cumpleaños. 
Y me encanta guardar los papelitos con conversaciones estúpidas que uno hace en clase con el compañero de al lado. 
Hay muchas que me encantan. Muchas cosas simples que me encantan. 
Pero, aun así, hay otras cosas simples que joden las cosas que me encantan. 
Como las redes sociales.
Madre mía. Ahora nadie puede vivir sin eso. Y lo admito, yo también soy parte de eso, pero no estoy feliz ni mucho menos orgullosa de eso. 
Y los celulares. 
Tampoco nadie puede vivir sin ello. Mensaje por aquí, mensaje por allá. 
Lo peor... los celulares con wifi. 
Genial. En el celular puedes acceder al internet y hablar por whatapp o facebook o mensaje o twitter o meterte a instagram o a picasa o cualquierotracosa. 
Recién me pongo a pensarlo, y me doy cuenta de que, en vez de hacer la tecnología nos conectemos, nos aleja más. 
¿Y donde quedan las cosas simples que - al menos a mí - me alegraban el día? 
Seguramente empolvándose, junto a los álbumes de la abuela. 

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