3 de septiembre de 2012

Anywhere - Chapter 5: Under Pressure.

La presión me está aplastando
Una presión que nadie pidió
Presión de la gente
Así somos bajo presión
Bajo presión
UNDER PRESSURE – QUEEN 


Billie tenía el celular pegado en la oreja, rogado por que la persona del otro lado no contestara. 
Uno… dos… tres timbrados. Nada. 
Al sexto recién contestaron. 
- ¿Billie? – el nombrado hizo un sonido de afirmación. – ¡Dios, al fin! ¡A la hora que se te ocurre aparecer, al menos Addie te dio mi mensaje! ¿Dónde te habías metido, maldita sea? 
- Bueno, llegué hace un rato pero no pude llamarte… por razones que no creo te resulten interesantes.
Mike rió. 
- De acuerdo. ¿Dónde estabas? 
Billie se cercioró que nadie estuviera lo suficientemente cerca para escucharlo y se encerró en el baño. 
- Con Becca.- susurró. 
- ¡¿Que tú qué?! 
- Que estuve con Becca – Repitió de mala gana. Una de las cosas que más odiaba era repetir las cosas. 
- Ya lo sé, te escuché pero… Billie, ¡tiene quince!
- Ya lo sé. – dijo con obviedad aun sin entender que tenía que ver eso con el tema. 
- Además tienes una esposa e hijos, una reputación, una banda y… ¡ELLA TIENE QUINCE! – comentó Mike. 
Billie seguía sin entender el punto. 
- Aún no logro entender a qué te refieres. 
- Bueno, yo no estoy muy seguro de esto, pero Tré me dijo que si después de desaparecerte estabas con esa chica, podría ser que bueno tu sabes… comiences a sentir cosas y… 
- ¡NO! ¡CLARO QUE NO! – interrumpió Billie al fin entendiendo -. Ella sólo es una amiga. Y no estuve haciendo asquerosidades con ella como Tré supongo pensaba. 
Su mejor amigo suspiró en señal de tranquilidad. 
- Te creo, Billie. Pero entonces, ¿Qué hicieron todo el día? – preguntó. 
- Fuimos a ver una película y luego a cenar por ahí, la llevé a casa y no me dejó volver, ya sabes, vive lejos. 
- ¿Y Addie? 
Fue el turno de Billie de suspirar. 
- Addie estaba enojadísima y no es para menos, aunque ya se le pasó. Supongo que no saldré más de lo necesario por un par de días y obviamente no le dije que estaba con Becca. 
- Porque… - lo incitó Mike. 
- Porque sé que Addie me asesinaría si es que se entera que anduve con una adolescente… y me quedé con ella toda la noche. Obviamente pensaría lo mismo que Tré. 
Se quedaron en silencio por unos segundos. 
- Algo me dice que me pedirás un favor. – masculló Mike de la nada. 
- Que bien me conoces amigo mío de mi corazón – Mike bufó -. Necesito que llames y le digas a Addie que tienes ideas en mente y que tenemos que reunirnos, así ella me “dará permiso” y saldré. – Billie hizo las comillas pertinentes aun sabiendo que su amigo no lo veía. 
- ¿Y para qué quieres que haga eso? 
- ¿Es necesario que te lo diga? – preguntó Billie protestando. 
- Si es que quieres que lo haga… 
- Bueno necesito decirle algo a Becca. – ambos se quedaron en silencio. – ¿Lo harás? 
- Aun no sé porque necesitas verla. – volvió a preguntar. Billie miró el suelo. 
- Solo diré una palabra: inspiración. 
- ¿Ella te da inspiración? – cuestionó, sin creérselo mucho. 
Billie Joe no contestó. 
- ¿Lo harás? 
- No lo sé. Si Addie se entera nos matará ¿sabes? Y sabes también que no me gusta mentirle así… y menos por esa chica. 
- No la conoces. – saltó Billie a la defensiva. 
- No, pero no es necesario conocerla para saber que no es una simple amiga. No te estoy diciendo que tengas algo con ella, pero sé que es más que una simple amiga. 
Billie suspiró. 
- En serio necesito tu ayuda, Mike – dijo suplicante –. En serio la necesito… ¿lo harás? 
Mike se debatió del otro lado de la línea. 
- Cualquier cosa por la banda. Lo haré. – Y antes que Billie pudiese celebrar, agregó – Pero solo será una vez ¿de acuerdo? Y le diré a Tré para que siga el juego. 
- Gracias – le agradeció Billie con felicidad. 
- ¿Para cuándo necesitas su “permiso”? – preguntó ignorando su felicidad. 
- Lo más pronto posible. 
- ¿Te parece pasado mañana? 
- Estaría bien – dijo Billie -, gracias Mike. 
- De acuerdo Billie, solo hazme un favor a cambio – Billie Joe se quedó en silencio esperando a que continúe –. No hagas estupideces ¿Si? 
Billie rió. 
- Claro, mamá. 

Becca había entrado a la escuela con tranquilidad, sabiendo que aún estaba en la hora correcta.
Se sentó en su sitio correspondiente en espera a su compañera, que llegó un par de minutos después. 
- Rebeca, no sabía que tenías novio. – comentó la chica con falso desinterés al sentarse a su costado. 
- Yo tampoco. – dijo ella con risa, a lo que su compañera se le unió. 
- Ya en serio, medio curso te vio bajando de un auto hermoso y todos sabemos que estás viviendo sola, así que… ¿cómo se llama? 
Su compañera era una chica bastante blanca con un par de pecas en la cara, y cabello rojizo. 
- Rose, no es mi novio, es un amigo solamente. 
- Sí claro, todas dicen eso. Nadie lo vio, no te preocupes, sólo quiero saber su nombre y cómo es, claro. 
- Es mi amigo nada más, de verdad. – dijo Becca. 
- Ya, pero igual no te creo. En fin… ¿Cómo es? – preguntó con interés. – No se lo diré a nadie, lo juro. 
Rebeca suspiró. 
- Es… bueno… norteamericano – ambas rieron -. ¿Quieres que te diga algo más específico? – Rose asintió. – Es de tez clara, no muy alto, sedoso cabello negro, enormes y brillantes ojos verdes… 
- ¡Wow! Si es sólo tu amigo, preséntamelo. – interrumpió la pelirroja. 
Lo haría si no estuviese casado y no nos doblara la edad, pensó Becca. 
En cambio sólo se rió, no sabía realmente qué contestarle. Por suerte, el profesor de ciencias llegó y todos corrieron a sus asientos. 
Durante el examen, resolvió lo que sabía, lo que era algo realmente poco ya que no había tenido mucho tiempo de estudiar por la salida con Billie un día antes. 
Marcó al azar un par de veces y, cuando ya no tenía nada más que hacer, Becca se la pasó haciendo círculos en su carpeta, para luego borrarlos con su manga. 
Cambio de hora. 
Entregó el examen y se dirigió a la otra sala, donde un par de chicas se le acercaron para hacerle soltar algunas cosas sobre su “novio”. Las ignoró. Durante la clase, hizo un par de apuntes, que escribió sin entender y discutió con Rose sobre si iba o no ir al baile de fin de curso. 
- No tengo con quién ir. – fue el argumento de Becca. – y no pienso ir sola. Además no tengo dinero para el vestido ni nada. 
- Voy a estar yo ahí, no tienes que estar tú sola en una esquina esperando que alguien te saque a bailar. – Rose la intentó incentivar. 
- Tú vas a estar con John y no quiero andar de violinista. Mi problema no es “no tener amigos” – dijo con las comillas pertinentes.- sino que no quiero ir sola. Será el otro año, supongo. 
- Como quieras, igual tienes dos semanas para conseguirte el vestido, a que tu amigo de ojos verdes te invita. – Le guiñó un ojo, Becca la miró con fingido enojo. 
Así no estuviese casado, igual no me invitaría, pensó la adolescente. 
- No lo hará, ya verás. – y dio el tema por terminado. 


En el almuerzo, Becca almorzó con su grupo usual de amigas que, después de interrogarla con “su novio que la dejó en la escuela”, decidieron que era hora de hablar sobre los vestidos que usarían en el baile. 
Era comprensible, al estar en décimo grado, eran invitados al baile de fin de curso de los chicos de undécimo grado. 
Pero Becca no estaba muy interesada en ir. La verdad era que le gustaba bailar y todo, pero nadie la había invitado y realmente eso no le afectaba en lo más mínimo. Así que, con la excusa de ir al baño, se escapó de la conversación sobre vestidos. 
Siempre le pareció genial que el baño esté cerca de la cafetería, pero en ese instante maldecía en su interior por ello y la razón fue simple: regresaría mucho más rápido a la cafetería y eso no era lo que buscaba precisamente, por lo que decidió caminar bastante más hasta otro baño. 
Salió de la cafetería y tomó la ruta más larga, donde se topó con uno de sus amigos. 
- Hola -. Saludó él dándole un pequeño abrazo. 
- Alex, ¿Cómo estás? – dijo ella sonriente. 
Alex era un chico de lo más “perfecto” según la descripción de la mayoría de chicas. 
Estaba en décimo al igual que ella, pero no se veían demasiado ya que sus horarios eran completamente diferentes. Habían sido muy amigos durante noveno grado, ahí habían compartido puesto en varias clases. 
Físicamente, tenía ojos marrones y cabello cobrizo, nariz respingada, tez clara y era más considerablemente más alto de ella. 
Casi perfecto. 
- Se está corriendo el rumor que tienes un novio rico. – comenzó el chico caminando hacia cualquier lado. 
- Ese rumor no debería existir – comentó Becca cruzada de brazos, avanzando a su lado. – porque no es cierto. 
- ¿A no? – preguntó con interés. 
- No, en absoluto. – Entonces recordó un pequeño detalle - ¿Desde cuándo mi “novio” es rico? 
Alex rió. 
- Pues, tú tienes quince, por lo que tu novio debería tener diecisiete en máximo… ¡y con ese auto! Es imposible creer que es normal. 
Becca lo miró conteniendo la risa. 
- Bueno, es sólo mi amigo y sí, su auto es de lo más genial – agregó –. ¿Irás al baile? – intentó cambiar de tema. 
- No lo sé aún. Todo depende de lo que me digan hoy. – la miró a los ojos. 
- ¿Quién es la afortunada a la que invitarás? – le preguntó curiosamente. 
- Una chica. 
Becca le lanzó una mirada de reproche. 
- No puedes ser tan cruel. – dijo. 
- ¿Tú crees que quiera ir conmigo? – le preguntó él. 
- Claro Alex, no encuentro por qué no. Además que bailas muy bien. Apuesto a que le preguntarás y te dirá que sí. 
- ¿Tu irás? – preguntó él ligeramente sonrosado. 
- No lo creo. – musitó mientras se arrodillaba para atarse los pasadores. Si no lo hubiera hecho en ese instante, hubiera notado una pizca de tristeza en los ojos de su amigo -. Nadie me ha invitado. 
Alex sintió bastante alivio al escuchar eso. 
- En ese caso… ¿Irías conmigo? – susurró. 
Para mala suerte de ambos, un grupo de chicas se le habían acercado ambos lo suficiente para escuchar es última frase y habían comenzado a cuchichear entre ellas sobre lo que diría. 
La mayoría de ellas estaba probablemente para ver cómo Rebeca lo rechazaba, para luego ir a decírselo a todo el mundo y, el otro poco, simplemente quería ver esa “tierna escena” 
Rebeca quitó la vista de sus zapatillas y miró a la gente que los rodeaba, luego miró a Alex y sonrió con algo de timidez. Él la miró a los ojos con impaciencia, realmente necesitaba escuchar su respuesta. 
Pero Becca no sabía que decir. 
Sintió que se le formaba nudo en la garganta y, sintiéndose bajo presión, asintió. 
- Es hora de buscar un vestido – comentó haciendo sonreír a Alex y a los espectadores. 



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A mi no gustarme este capítulo. 
Y no, no sé si es que alguien esté leyendo aún pero TENGO que subir. 
Sí, tengo. Hice una estúpda promesa. 
Ya, basta. No me dejen hablando sola ¿si? 

Curiosidad del cap: JAMÁS HE IDO A UN BAILE (de la escuela), por lo tanto, no sabía si es que iba o no poder describir esto, osea, si iba a ir esta parte... pero como no supe con qué rellenarlo, así quedó.
Curiosidad 2: el nombre de Rose salió de la nada... fue sin pensarlo. En cambio, el de Rebeca, me demoré casi un día en decidirme. 
Sin exagerar. 

Ok, meeeeeeee voy. 
Chao, cuídence y comenten.
¡COMENTEN!

2 comentarios:

  1. Lo de Rebeca... Sabés que yo termino poniendo un nombre cualquiera cómo provisorio, después de raaaaaato de pensar, y termino dejándolo por no tener mejor idea? xD

    En fin, ¡boluda!, ¡escribís muy bien!, posta, me re gusta cómo escribís :B, y en cuánto a la historia, pinta a ponerse interesante si Rebeca es la inspiración de 21stCB :O
    No sabía que escribías, te voy a leer, si por casualidad subís, no comento y justo te pasás por mi blog, tirame enlace porque cuelgo con esto de revisar las entradas recientes jajaja


    Coso, te sigo leyendo, eh:3
    Un beso y que andes genial:)

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    1. Jaja si, comenzaré a hacer eso con los nombres, me cansa mucho pensar(? xD

      En serio? Jaja Estoy segura que acabo de poner carita de *-* Jaja eres la primera que lo dice. ¡Gracias! Por ahi te vas acercando algo a la trama de la historia xD

      Cuidate harto, te mando un beso:)

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